Nicolás Romero se siente afianzado y lo entusiasma lo que viene con Atlético Tucumán
El marcador central catamarqueño completó 22 partidos como titular en el "Decano". Sueña en grande mientras crece.
El futbolista profesional de Atlético Tucumán, Nicolás Romero, pasó unos días en su pueblo en el receso del fútbol de la Liga Profesional. Comió la comida de sus abuelas y disfrutó de sus amigos. Contó que saborea cuando los relatores lo identifican como “El Chumbichano”, porque el pueblo que lo vio nacer y crecer está representado así.
Romero jugó 22 de los 27 partidos en la temporada, donde Lucas Pusineri le dio la titularidad y la dupla Favio Orsi – Sergio Gómez lo respaldaron en un gran cierre de campeonato para los tucumanos.
Se siente más grande aunque tiene solo 19 años. No parece haberle quedado ninguna herida de la no convocatoria para el Mundial Sub 20 que se hizo en Argentina y contó que recibió un llamado de un club grande después de un partido. “Lo llamaron a Lucas (Pusineri), no sé si el DT o alguien del club”. Pero en Tucumán quieren que se quede un rato más. Los diarios lo llaman “la joya de la defensa” y confían en sus cualidades y la personalidad del catamarqueño.
En una nota con El Ancasti, Nico destaca el calor de su familia, la protección de sus padres y cómo vio crecer las instalaciones del “Decano”, un gigante del interior que se mantiene en la elite del fútbol argentino para que a los chicos de las provincias les cueste un poco menos el desarraigo.
¿Te sentís un jugador consolidado con este torneo?
Creo que sí, me consolidé bastante en este tiempo. Si bien jugué la mayoría de los partidos en este torneo creo que volví bien maduro, cambié bastante. Así que estoy muy contento por eso. Me pone feliz recibir elogios o el apoyo de los hinchas, pero siempre estoy tranquilo, soy perfil bajo, trato de no dejarme llevar por lo que dicen.
Jugué 22 partidos, casi todo el torneo, soy chico y olvidarme de este torneo va a ser imposible. Porque creo que va a quedado guardado siempre en mi cabeza y mi corazón.
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¿Cómo fue cuando Pusineri te dio la titularidad?
Me acuerdo, recién me levantaba de dormir, estábamos en Buenos Aires y me llama el preparador físico que quería hablar Lucas conmigo. No me imaginaba que iba a jugar.
Me dijo si estaba preparado para jugar, le contesté que sí, que no veía las horas, y me dijo que me iba a dar la oportunidad, que me quede tranquilo y haga las cosas que venía haciendo en el entrenamiento, que estaba bien.
Y no dudé en llamarlo a mi viejo, en contarle, fue una alegría inmensa y si bien ese partido no termino como esperaba pude jugar y me marcó para seguir firme en el torneo.
Cuando entro a la cancha me acuerdo cuando jugaba de chico, lo que me tocó sufrir y me costó llegar. Por eso lo hago con tanta tranquilidad, los nervios no me superan. Por eso creo que hago bien las cosas. Además, la verdad que lo tomo con un juego todavía, con responsabilidad, más que como un trabajo.
¿Preferis que te digan el Cata Romero o el Chumbichano?
Me gusta más cuando dicen el chumbichano. Porque siempre es el pueblo para mí, donde nací, me siento orgulloso que nombren el pueblo mío. Algunos compañeros como el Bebé Acosta me dicen ‘Chumbicha” o ‘Chumbi’, me encanta.
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¿Y el día que le pusieron tu nombre a la cancha del Polideportivo?
Fue algo tremendo. Me acuerdo que venía de vacaciones y mi viejo me fue a buscar, era pandemia, y veníamos conversando, me preguntaba cosas del partido y cuando llegamos me dijo ‘te prepararon una caravana’. Y después nos quedamos en la municipalidad ‘porque van a ponerle a la cancha del Poli tu nombre’. Empezamos a llorar, fue algo lindo para mi familia masque todo. Es el lugar donde siempre iba a entrenar desde chiquito.
¿Caes en dónde estás?
No caigo donde estoy, soy chico. Me apoyo mucho en mis padres a la hora de tomar decisiones más que nada, son muy importantes para mí.
Sé todo el esfuerzo para llegar hasta acá, así que hago las cosas bien para mantenerme y poder crecer en un club que me dio todo.
¿A qué delanteros te tocó marcar?
De River con Borja, me comí una cachetada, pero son cosas que quedan ahí. Con Rondón, con Cauteruccio de Independiente, con Paolo Guerrero de Racing, grandes jugadores que me ha tocado enfrentar y es muy lindo vivirlo.
Hace unos meses atrás los veía por televisión y soñaba con estar ahí y estar ahora jugando con ellos es muy lindo.
¿Cambias camisetas?
Tengo varias, de Aníbal Moreno, con quien tengo una linda relación, es un amigo del fútbol, un short de Sepúlveda de Barracas Central y la de River, de Palavecino. Pero no soy de cambiar camisetas, siempre prefiero traerme la mía para mis amigos y familia. No tengo nada, me gusta regalar todo. Mi vieja se enoja que no me hago quedar nada, pero me gusta más darles a mis amigos.
¿Hasta cuándo tenés contrato, y si pensás en una venta a futuro?
Tengo contrato hasta 2027 con Atlético, no tengo clausula. Pero bueno, mi representante maneja todo, después se verá, mientras salga todo bien y esté contenta la gente de Atlético y yo esté bien veremos qué pasa.
Si mañana llega algo que me conviene a mí y le conviene al club se lo analizará. Pero sinceramente trato de mantenerme al margen, de disfrutar el día a día en una institución que es hermosa, que tiene una hinchada alucinante. La gente es una locura como lo vive, te contagia.
Hoy mi cabeza está en Atlético, es mi casa por todo lo que me ha dado.