sábado 24 de febrero de 2024

Vitín Martoccia: un hijo de Chumbicha que no olvida sus raíces

El músico estuvo en diciembre en "La Peña de Morfi". Se prepara para una gira internacional, pero siempre llevando en alto la bandera de su pago.

Por tradición familiar heredó el nombre de su papá, Víctor Manuel, pero todos lo conocen desde pequeño como Vitín. Martoccia es un apellido que automáticamente es asociado con Chumbicha, la capital de la mandarina.

Ese pequeño que acompañaba a sus padres en el parador de colectivos dedicaba gran parte de su tiempo libre a correr detrás de una pelota de fútbol. Pese a que la música siempre estuvo desde la cuna por su padre cantor, a las horas las dividía entre el fútbol y el folklore. Este último terminó ganando la pulseada y en buena hora porque permitió que la provincia y el país conocieran a un gran artista.

A Vitín estos primeros días de enero lo encuentran entre Chumbicha y la Capital, calentando motores para lo que será una temporada festivalera agitada, no con la intensidad de años anteriores por la suspensión de varios eventos por la crisis económica, pero sí con presentaciones en diversos puntos de Catamarca y del país. El 2023 fue un año de crecimiento para el chumbichano quien volvió a Buenos Aires con el hito de haber podido mostrar su música en el programa televisivo “La Peña de Morfi”, en diciembre.

“La expectativa colmada al 100% fue algo que marcó un antes y un después, en las redes sociales, en la gente… Nos favoreció muchísimo” y adelantó que este año volverán a estar en el programa. Sin dar detalles, anticipó a Revista Express que a mediados de año están preparando la primera gira internacional y que también van a tocar en Buenos Aires “en un teatro muy de renombre en plena avenida Corrientes”.

Antes de la presentación en “La Peña de Morfi”, el 24 de noviembre, Vitín y su banda estuvieron en La Trastienda. Dicha presentación quedó registrada en video y el martes 9 de enero subieron “Corazón norteño” una de las canciones de su autoría que tocaron esa noche. Martoccia comentó que próximamente irán compartiendo más canciones de ese concierto.

Hasta este presente exitoso, con cuatro discos de estudio y uno en vivo, el artista tuvo que recorrer un largo camino desde los actos escolares hasta llegar a las luces de la avenida Corrientes.

¿Cómo fueron esos primeros pasos?

Tras un primer paso por el ciclismo, apareció el fútbol. Deporte que abrazó hasta la adolescencia. Jugó en Sarmiento de la Liga Catamarqueña y llegó a tener una prueba en una escuela de fútbol en Rosario, cuna de futbolistas. “Estuve seis meses ahí y volví porque extrañaba”. Eso marcó un antes y un después porque fue el motivo para que se volcara de lleno al folklore.

“Aprendí a tocar la guitarra y desde que tengo uso de razón venimos mamando esto del folklore por mi viejo. Siempre hubo guitarra en casa, siempre hubo música”. De niño pasó por la escuela de danzas “Felipe Varela” y luego comenzó a estudiar guitarra. Sus primeras presentaciones fueron en la escuela, en la secundaria. Luego hizo el recorrido obligatorio por diferentes peñas hasta que en el 2001 llegó por primera vez al escenario de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. Hasta hoy es número indiscutido en la fiesta mayor de los catamarqueños.

Las presentaciones en los principales festivales de la provincia lo fueron acercando a provincias vecinas, como Tucumán, Salta, La Rioja, Córdoba en donde llegó con su música. No obstante, en la cabeza de Vitín se erigía una mayor ambición: llegar a la ciudad de la furia, llegar a Buenos Aires.

“Soy un tipo perseverante. Me gusta siempre la perfección en todo y no quería quedarme con eso de “Qué lindo hubiera sido, no?” Me encantan los desafíos”. En el 2017 llegó por primera vez a Buenos Aires con presentaciones en el teatro La Casona, en el Abasto. Al año siguiente volvió a la gran ciudad y tuvo también entrevistas en radios y canales de televisión en donde pudo difundir su trabajo.

Con una carrera en franco ascenso en el 2020 llegó la pandemia por coronavirus y con ello la cuarentena, el Aislamiento Social y Preventivo Obligatorio (ASPO). El cimbronazo llegó a todos, pero a los artistas quienes en gran medida subsisten gracias a las presentaciones en vivo, afectó considerablemente.

“Recuerdo que era marzo teníamos que tocar en San Juan. Veníamos de una temporada muy exitosa y bueno, llega la pandemia, pero pensábamos que iba a ser cosa de una semana, dos semanas. Pensábamos “cortaremos ahora, pero seguimos después” pero no, se nos dio con que fue largo y tendido. Yo me dejé crecer el cabello ja, ja”, recordó.

Vitín usa una palabra clave y que en cierta forma define lo que fue sobrellevar ese cambio drástico en la vida de todos: reinventarse. De esa manera nació “Canciones de sobremesa”.

“Comencé a hacer transmisiones en vivo. Tocaba y cantaba desde casa, y la verdad que fue una cosa de locos. Transmitía durante dos horas y llegaba a recibir 5.000 mensajes. Usaba mi celular y se veía por mi página de Facebook. Se abrió el abanico porque comenzaron a contactarme gente de todos lados, inclusive de otros países”.

La espera semanal era larga para sus seguidores quienes le pidieron que “cortaran” la semana. Así nació “Noche de amigos” los miércoles, pero esta vez desde Instagram. “Casi no tenía seguidores y luego se me fueron duplicando, triplicando. Buscaba escenarios naturales: bajo la planta de mandarina o cerca de una penca o en el fondo en donde acopiaba leña. Necesitaba un alargador de cien metros para llegar jaja y a veces renegaba por la mala conexión de internet. Fue algo magnífico”. Más allá de la anécdota, el parate obligado sirvió de inspiración para Martoccia. “Nació una chacarera ‘Llegó tu cantor’ que comparto autoría con Hugo Casas, que todavía no grabamos y ahí también nacieron ‘Solterito’, ‘Amor de mi vida’ y otras canciones más”.

La crisis económica que atraviesa el país ha motivado que se anunciara la cancelación de grandes festivales típicos del verano. La Chaya en La Rioja, el Festival Nacional de la Chacarera y el de La Salamanca, en Santiago del Estero, el Festival del Fuerte en Andalgalá y la Vendimia en Tinogasta, entre otros.

“Sí, nos afecta porque hay incertidumbre en todo el país. Soy antipolítica, pero sí, la verdad que estamos en un país que ya se veía venir esto y hoy nos toca vivirlo de frente, de cerca. Es una salida dura. Hoy nos toca de festivales que nos están llamando para avisarnos que nos están bajando porque no los hacen. Pasa con muchos festivales y bueno la idea es hacer eventos propios, auto producirse. No queda otra, nosotros tenemos que trabajar. Hay diez personas que me acompañan y cada uno con su familia”.

El presente del folklore

“Tenemos voces impresionantes y yo creo que hay que copiar, a veces, lo que hacen otras provincias también. Siempre pongo ese ejemplo: Salta tiene mucha materia prima y un artista que toca en un escenario importante, invita a tres o cuatro grupos esa misma noche. Creo que tendríamos que hacer un esfuerzo grupal entre todos, llegar en patota a un lugar y tocar, representar a Catamarca. Nos faltaría eso nomás, porque materia prima hay”, reflexionó.

Vitín también habló sobre la importancia de tocar las nuevas obras del cancionero folklórico local. “No hay que dejar de lado las canciones viejas, pero sí a las nuevas también hay que darles importancia, porque hay nuevos aires, hay nuevos escritores, hay nuevas visiones de describir un paisaje”.

En sus letras y en cada presentación no se olvida de su amado Chumbicha. Se siente orgulloso y es un agradecido de su tierra. Esa que lo vio nacer y que no olvida, como aquellos primeros años cuando junto a sus padres Víctor y “Pochi”, esperaban la llegada de los ómnibus de Cacorba, Bosio o el Cotil.

“Soy un chico que tiene las raíces todavía muy impuestas y que no me olvido desde mi niñez. Me vas a ver en la calle veinte veces y te voy a saludar las veinte veces. Para mí el respeto es fundamental. Sigo siendo esa misma persona de siempre. Con esos ideales he crecido”, concluyó.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Gentileza Vitin Martoccia

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