3 estrellas
Secuela más espectacular, pero menos inspirada
Gladiador II (Gladiator II, Reino Unido y Estados Unidos, 2024) Dirección: Ridley Scott. Guionistas: David Scarpa. Elenco: Connie Nielsen, Paul Mescal, Pedro Pascal, Denzel Washington, Joseph Quinn. Duración: 2h 28min. Clasificación: Apta mayores de 13 años. Película disponible en cines.
Después de 24 años, Ridley Scott nos lleva de viaje nuevamente a los tiempos del imperio romano con la secuela de Gladiador, una de las películas más esperadas del año. Con secuencias de acción a gran escala, pero menos inspirada que su predecesora, este péplum es un buen entretenimiento para ver en el cine, pero lamentablemente no iguala ni supera al filme original.
Teniendo en claro esa premisa, Gladiador II se disfruta mucho en la sala de cine, con grandes planos generales de las batallas y las peleas, de Roma y el Coliseo, y el impresionante despliegue en materia de arte, vestuario, maquillaje y escenografía. En ese sentido, esta continuación tiene una factura técnica impecable, aspecto que siempre destaca en las producciones de Scott.
Otro elemento bien trabajado son los guiños y el homenaje a la cinta original y a su protagonista, Máximo –interpretado por Russell Crowe–, así como también algunos planos de personajes u objetos que desde lo metafórico refuerzan la narrativa visual del filme.
Sin embargo, si hablamos de guion nos encontramos con la gran debilidad de esta secuela. Principalmente porque cae en muchos lugares comunes, los diálogos no se sienten orgánicos y los personajes cambian de parecer de una escena a la otra sin explicación alguna, lo cual mina la credibilidad del relato y sus giros argumentales.
En materia de actuaciones, si bien es digno lo realizado por Paul Mescal como Lucio, el príncipe de Roma que vuelve a escena luego de ser exiliado de niño, su interpretación carece del carisma que caracterizó al Máximo de Russell Crowe en la primera cinta. Pedro Pascal, por otro lado, está muy desaprovechado, mientras que las actuaciones más logradas son las de Joseph Quinn y Fred Hechinger como los maniáticos y crueles emperadores, y la de Denzel Washington como un astuto comerciante con intereses solapados -aunque por momentos casi roza la sobreactuación–.
En resumen, Gladiador II sabe capitalizar la cuota de nostalgia del filme original y propone una continuación interesante que combina luchas y batallas, con animales exóticos de por medio, y una trama de intriga política que despliega sus redes para quedarse con el poder de Roma.
Sin embargo, a pesar de sus aciertos, esta secuela se siente menos inspirada y épica que su predecesora, y esto se debe a que su narrativa está más enfocada en ofrecer un espectáculo de acción a gran escala y con más gore, que, en el desarrollo de sus protagonistas, sus deseos y motivaciones.
Al fin y al cabo, todo es “Pan y Circo” como decían en la antigua Roma.
Lidia Coria
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