El histórico Regimiento de Granaderos a Caballo fue creado el 16 de marzo de 1812, por el primer triunvirato de las Provincias Unidas del Río de La Plata, como una fuerza militar de caballería de élite, con desplazamiento rápido y de choque en el campo de batalla.
Homenaje a héroes Granaderos catamarqueños de los Siglos XIX y XX
“De lo que mis Granaderos son capaces sólo lo sé yo, quien los iguale habrá, quien los exceda no”.
Su fundador, José Francisco de San Martín y Matorras, formado en la carrera militar en España, les inculcó a sus soldados los valores morales, despertando la convicción de luchar por la libertad y la soberanía de su patria.
El 3 de febrero de 1813 la unidad militar en su primera misión de cuidar las costas del río Paraná, cuyas poblaciones eran asediadas por los soldados españoles, libró su primer combate en el campo abierto de San Lorenzo, en Santa Fe, en las barrancas del río Paraná.
Entre las filas del regimiento patrio combatió un catamarqueño, el granadero Francisco Olmos, incorporado como soldado en 1812. Luego pasó a integrar el ejército de los Andes en las batallas de Chacabuco y Maipú (Chile), participó en toda la campaña libertadora de este país. Intervino para obtener la toma de Lima (Perú), en 1821, sin combate y sin derramar sangre de ninguno de los dos ejércitos, también en el Callao. Cruzaron a Ecuador para librar combate en Riobamba, Pichinchas, Junín, en la batalla de Ayacucho (Perú). Consolidada definitivamente la independencia americana. Recibió el ascenso de grado militar y condecoraciones otorgadas por el también libertador Simón Bolívar. Tres años después en las filas del ejército de Las Provincias Unidas del Río de La Plata luchó contra Brasil en la Batalla de Ituzaingó (1827), en la que el estado brasileño fue derrotado. En 1824 fue uno de los 78 soldados que regresaron a Buenos Aires y uno de los seis patriotas sobrevivientes que defendieron las costas del Paraná en el combate de San Lorenzo, guerreros que acompañaron a San Martín en toda la heroica gesta. Se retiró con el rango militar de Teniente Coronel, y murió a los 48 años de edad en Buenos Aires.
Otro sable granadero catamarqueño que dio su vida por la independencia de América fue el Sargento José Rudecindo Espeche, nacido en Huaycama, Valle Viejo. Ingresó al ejército a la edad de 22 años. Murió combatiendo en la batalla de Chacabuco. En el año 2022 los restos simbólicos de los dos heroicos de la guerra emancipadora fueron enterrados a los pies de la estatua ecuestre del libertador, emplazada en la plaza 25 de Mayo de la ciudad de Catamarca en el 172 aniversario de su ingreso a la inmortalidad.
También se enroló en las filas militares del ejército independentista otro catamarqueño oriundo de Belén, el Sargento Juan Leonardo Pariente. Sirvió a San Martín en la batalla de Chacabuco. El historiador Roberto Colimodio sostiene que en el año 1879 aún vivía.
El 16 de junio de 1955 el Regimiento de Granaderos se trabó en lucha con la marina aeronaval y la aviación militar, superiores en armamentos y tropas, con la misión de defender la investidura presidencial. Murieron nueve conscriptos granaderos de distintas provincias y hubo muchos heridos de gravedad. Nuevamente tres catamarqueños de la clase 1934 lucharon en esta acción militar. El soldado Pedro Teófilo Bustamante, nacido en San Isidro, Valle Viejo, fue el único combatiente sobreviviente de los tres que hicieron el servicio militar de nuestra provincia ese año. Los camaradas Ramón Antonio Cárdenas, oriundo de Villa Dolores, y Laudino Córdoba, quien había nacido en la laguna Lazareto, fallecieron en ese entonces.
Los tres héroes nacionales catamarqueños de la heroica gesta de defensa de la investidura presidencial y la Constitución Nacional con el paso del tiempo y el recambio generacional fueron olvidados por el pueblo, la historia y la política, tal como ocurrió con el Libertador de medio continente y Padre de la Patria.
En 1982 los soldados sanmartinianos nuevamente son llamados por la patria para defenderla. Esta vez en el sur del continente, en otro conflicto bélico internacional, la defensa de la soberanía nacional en el Atlántico Sur e Islas Malvinas ante la invasión del ejército imperial de Inglaterra. Granaderos de la clase 1962 y 1963, a la edad de 18 años ampararon el territorio. Entre ellos un catamarqueño, el soldado Roque Daniel Flores, quien pertenecía al escuadrón Junín. Su puesto de combate fue en el monte Harriet, como abastecedor y apuntador de una de las dos ametralladoras especiales “MAG", montadas sobre tripié, operada por un tirador y dos asistentes.
Texto: Gentileza de Pedro del Valle Bustamante
Hijo de Pedro Teófilo Bustamante, escolta presidencial sobreviviente de la Revolución del 16 de junio de 1955