Mariano Perrotta, Diego Ganancias y Emiliano Dalla Lasta, un grupo de amigos apasionados por el diseño fueron los creadores de Grupo Cactus – Fabrica de diseño: un estudio dedicado a crear y ejecutar ideas bajo un concepto. Con el tiempo se sumaron Victoria Villarroel y Federico Scaltritti para aportar otros conocimientos, experiencias y trabajo en equipo.
Diseño, innovación e identidad
Cactus es un grupo de jóvenes profesionales que aplica sus conocimientos en diseño, arquigrafía y arquitectura al desarrollo de la identidad local. La Fiesta del Poncho, la Feria del Libro y una serie de clientes privados llevan el sello de este estudio catamarqueño.
El primer trabajo que hicieron para un evento fue un stand para exponer vinos de Catamarca en una feriaque se hizoen el Hotel Quórum, de Córdoba, en 2013. “A partir de ahí empezamos a trabajar con diseño gráfico y arquitectura en conjunto, logrando de esta manera una intervención de diseño integral contó Emiliano a Revista Express.
Esa fue la primera incursión por fuera del sector privado. “Hacíamos muchas marcas para empresas y comercios, que si bien empezaron como diseño gráfico, ya tenían la intervención de Emiliano a través de propuestas arquitectónicas efímeras.
Hace diez años, en 2014, llegó la primera de ocho convocatoriaspara el Poncho. “Participamos en un concurso de ideas para hacer los standsinstitucionales que estaban en el Pabellón de Artesanías y la Fábrica de Alfombras. A partir de ahí empezamos a entrar en este mundo de la ‘arquitectura efímera’ o ‘arquigrafía’, que es todo esto que hacemos para eventos. Desde ahí no paramos, pero tampoco dejamos la parte privada. Hoy en día Catamarca es muy competitiva desde ese lugar, y los pedidos que hay hacen que nos profesionalicemos mucho más”, destacó Mariano.
Emiliano, Mariano, Victoria y Federico coinciden en que en Catamarca hoy “hay mucho de Cactus”. En 2014 hicieron la imagen de la ExpoProductiva, en 2017 tuvieron todo ese proyecto en sus manos, pero además de Fiestas del Poncho y Ferias del Libro, también hicieron marcas turismo para municipios como Saujil, El Rodeo, Fiambalá, entre otros. También trabajaron en el rebranding de cervecerías como Corzuela o Amaranta, o en el desarrollo de diseño industrial y diseño gráfico de la marca Ferchetto, e incluso en el sello de certificación de Origen Catamarca. “Hay un pasado muy rico de clientes, y futuro también. Muchos que se quedan con nosotros, muchos que están prontos a conocerse y muchos que nos eligen por nuestro trabajo. Tener una cartera de clientes demoró mucho tiempo, fuimos golpeando puertas, ofreciendo nuestro servicio, pero hoy nos hicimos conocidos y nos eligen”, destacó Mariano.
Emiliano, Mariano, Victoria y Federico destacaron que han tenido la oportunidad de diseñar varias marcas, espacios y eventos, en Catamarca. En 2014 hicieron la imagen de la ExpoProductiva, en 2017 tuvieron todo ese proyecto en sus manos, pero además de Fiestas del Poncho y Ferias del Libro, también hicieron marcas turismo para municipios como Saujil, El Rodeo, Fiambalá, entre otros. También trabajaron en distintos branding para empresas, desarrollos arquitectónicos de viviendas, locales comerciales y en productos de diseño industrial. “Hay un pasado muy rico de clientes, y futuro también. Cactus nos dio la posibilidad de no sólo trabajar en Catamarca y el resto del país si no involucrarnos en proyectos internacionales”, remarcaron.
El distintivo de Cactus
Emiliano remarcó que el estudio siempre busca que tanto el diseño como el proyecto tengan un fundamento, un concepto que lo haga tener relación con el entorno y temática en el que se aplica. “No queremos caer en un collage de elementos de moda, ni proponer algo que queda lindo en el momento. La inspiración siempre parte de buscar este hilo conductor, que va a llevar todo hasta el final bajo un concepto claro”, comentó.
“Por ejemplo, para el Poncho generalmente se trabaja con atributos que tengan que ver con lo artesanal, con lo autóctono, con el hilo, o con los puntos del poncho. Todos los años va cambiando. A partir de que se define cuál va a ser el elemento del concepto, por ejemplo, el punto, se empieza a trabajar pensar y diseñar en como materializar cada uno de los espacios a intervenir: cómo va a ser el stand, lo aéreo, el piso, remates, revestimientos, etcétera. Lo más importante que tenemos es primero generar un concepto, y después está la parte creativa. Ver cómo se ejecutan los diferentes elementos, sus materiales, la disposición, etcétera”, dijo.
Victoria destacó que como grupo le dan “muchísima importancia a la elaboración de la idea”. “Siempre es lo que más tiempo nos lleva. En este Poncho, por ejemplo, surge la idea del hilo y del telar, pero también había un disparador que era el auge de la Ruta del Telar y había una intención de promocionar eso. De ahí se dispara la idea de todos los tejidos y cómo hacer que una fiesta súper turística incentive eso. Hay mucho trabajo de escuchar al cliente, qué quiere, qué necesita, y buscar darle un sentido a eso”, remarcó.
“Habitualmente te dan un brief, una bajada o algo de lo quieren representar. En último Poncho pusimos al hilo y todo el concepto del tejido, las tejedoras y el telar como elemento fundamental. A partir de ahí empezamos a construir. Ya hace unos años atrás, diseñamos la marca poncho, que es simplemente una letra que parte desde esa idea conceptual. Fue armar una estructura tipo de telar y empezar a modular la letra para que se pueda formar como un telar, aunque no lo sea. Todo tiene un hilo conductor: desde el diseño gráfico hasta la arquitectura. Va todo relacionado”, aportó Mariano.
Otra característica de Cactus es el trabajo multidisciplinario. “Que cada uno aporte sus conocimientos respetando este concepto hace que el trabajo final sea mucho más rico. Vos apenas te encontrás con el trabajo vas empezando a entender de dónde viene o de dónde nace todo: desde el logo ya te das una idea de cuáles van a ser los lineamientos, cuáles van a ser las paletas cromáticas y a medida que vas conociendo el proyecto lo empezás a ver aplicado en algo que ya está materializado. Para eso consideramos que el aporte de otros profesionales siempre suma, ya sea de un diseñador industrial, un diseñador gráfico, un arquitecto, un fotógrafo, artista, etc. Creo que eso también es clave para la riqueza del proyecto. El resultado final es una consecuencia de todo”, señaló Emiliano.
A partir del concepto como base fundamental, surgen los demás elementos. Los materiales para utilizar, que pueden variar por muchas cuestiones, hasta la paleta de colores, la forma, las sensaciones buscan generar en las personas, el tacto. “Esta cuestión es lo fundamental y por ahí cuesta llegar a la idea-concepto. Pero una vez que das en la tecla, todo el resto empieza a salir”, reflexionó Emiliano. “Materializar la idea es bajarla a tierra, porque por ahí son ideas flotando y eso es lo que más tiempo nos lleva: poder llevarla a cosas tangibles y decidir. Ese proceso nos lleva tiempo, no es un proceso lineal”, aportó Victoria.
“La elección de materiales la vemos cuando vamos tirando en la mesa las opciones en relación con el concepto. Por ejemplo, cuando pensamos en Catamarca siempre están presentes los colores tierra, los verdes, etc. Catamarca es riquísima en colores. A partir de ahí empezás a jugar con los materiales, a ver cómo funcionan entre sí. Después también está la opinión del cliente. El cliente es un mundo. Hay algunos que directamente dejan todo en tus manos, y tenés otros que se involucran más, te hacen cambiar un montón de cosas. Más allá de que te contratan tienen sus criterios”, contó Mariano.
En ese punto, Federico remarcó que el objetivo es “siempre innovar, en todo sentido”. “Siempre hay algo para mejorar o hay otras alternativas. Muchas veces el cliente descansa en eso. Sabe lo que quiere, pero escucha las alternativas, las innovaciones, materiales nuevos”, sostuvo.
Trabajo de campo
Al margen del diseño, a todo el equipo le gusta estar en el terreno. “Queremos estar desde que empieza hasta que termina el trabajo, cerrar con llave y saludar a todos. Estamos presentes en todas las etapas del montaje, en la logística material, aplicando alguna resolución constructiva, como agarrando alguna herramienta, etc. Eso también hace que uno conozca todos los procesos”, contó Emiliano.
Mariano, por su parte, destaca que esa es una posibilidad que tienen ahora, pero que antes era una obligación: “hoy estamos en ese lugar pero siempre materializamos nosotros, fuimos obreros de nuestros diseños”, dijo. “Cuando trabajamos con ferias, son cosas que las inventamos nosotros. Es difícil trasladarle a una persona la idea para que la ejecute, por más que trabajamos con gente que lo hace perfectamente y también han ido mejorando porque aprenden mucho”, agregó.
“Además nos gusta controlar mucho, estar presentes casi todo el día, en toda la jornada de trabajo ahí, aportar cuando no se puede canalizar la idea”, agregó Victoria.
“Podemos crear piezas o elementos que sabemos que la vamos a materializar bien porque tenemos también herramientas para poder hacerlas. Por supuesto que antes de poder trasladarlo a la herramienta, hay todo un trabajo de diseño, de cabeza y de computadora que es largo y requiere mucha experiencia”, explicó Federico.
Sobre la Fiesta del Poncho
Emiliano explicó que siempre es un desafío la Fiesta del Poncho. Ahí entran en juego la creatividad, el pensamiento innovador, el detalle y el tiempo. “No todos los Ponchos fueron iguales, vivimos en una sociedad de cambios constantes al cual tenemos que adaptarnos, en un montón de aspectos, tiempos, presupuestos, momentos culturales, políticos, etcétera. Dejamos todo y estuvimos día y noche en el Poncho, dedicados exclusivamente”, contó.
Ese trabajo se retroalimenta de las devoluciones de los clientes, los usuarios y los visitantes de la feria. “Siempre son muy positivas, reconocen el esfuerzo, la dedicación y pasión que le imprimimos siempre. Es interesante saber que la gente ve al Predio y al Poncho de otra manera”, coincidieron todos.
“No dejar de ser un concepto popular, porque el Poncho es eso. Tratamos de no hacernos los súper diseñadores minimalistas que hacen cosas extrañas, que nos encantan, pero diseñamos para lo que es nuestra idiosincrasia. Termina siendo un elemento simbólico bien catamarqueño, que lo mirás y decía: ‘esto es mío’. Creo que nunca tuvimos críticas del diseño, porque justamente los trabajos se hicieron pensando en lo que somos”, sintetizó Mariano.
Los desafíos futuros
Todos coincidieron en que el desafío del grupo es seguir creciendo, innovando y marcando una línea de diseño con la impronta que tiene el estudio. “Cada trabajo que se presenta en el estudio es un desafío, todos distintos con sus particularidades y condiciones. Hoy nuestro desafío es seguir sumando gente, ideas, proyectos, experiencias. Y poder mostrar nuestro trabajo en otros lugares”, marcó Emiliano.
Mariano señala que unos de los desafíos es poder salir a distintos eventos del país y el resto del mundo, ya que hoy el equipo está para dar ese salto y fortalecernos en otros mercados.
Para Victoria, el objetivo es también ampliar el diseño. “Hablamos mucho de la arquigrafía, de la arquitectura, también la estamos aplicando a cuestiones de equipamiento y obras de mayor envergadura, viviendas unifamiliares, complejos y locales comerciales. Llevar el diseño a lo máximo del detalle y poder materializarlo”, planteó.
Grupo Cactus cuenta con una sucursal en Córdoba y su sucursal central en Catamarca. Todos y cada uno de sus integrantes son catamarqueños.
En Instagram: @cactus_grupo