Por Javier Vicente- Especial para EL ANCASTI- Diciembre de 2022
“Un poderoso terrorista mutante con la habilidad de generar y controlar campos magnéticos mentales, Magneto ha sido el enemigo más eminente que hayan tenido los X-Men desde su creación. En sus primeras apariciones, su motivación se debía a la megalomanía. La megalomanía es definida como un trastorno de la personalidad, caracterizado porque la persona tiene ideas de grandeza, de manera que puede mentir, manipular o exagerar algunas situaciones o a las personas, a fin de conseguir sus objetivos. Los X-Men luchan por la paz y la igualdad entre humanos y mutantes en un mundo donde el fanatismo anti-mutante es feroz y generalizado.”
Estas definiciones de Wikipedia, ¿no nos remiten a un escenario argento, pero no de ficción como el de los personajes de Marvel? En su aparición del día 6, Cristina Fernández de Kirchner entronizó como enemigo principal, sin lugar a dudas, a Héctor Magnetto, CEO de Clarín. Por supuesto que se lo venía mencionando como el autor intelectual y beneficiario principal de todas las tropelías que puedan imaginarse. Este Magnetto con doble t sería un Magneto antihéroe reforzado en su lucha contra los X-Men peronistas. Hasta ahora, la dicotomía central de la política argentina era, en términos de encuestas de opinión, imagen, electorales, la de Cristina vs Macri. Por alguna razón que la demostrada inteligencia e intuición de la vicepresidenta sabrá, ha descartado dramáticamente a un opositor caído en desgracia y hasta en el ridículo muchas veces, para elegir uno con el que, qué duda cabe, tendrá que dar la Madre de todas las Batallas.
Sin decirlo, considera a Macri un monigote – beneficiario, eso sí - del poder real. Y decide poner en el centro de la escena a Magnetto, a quien menciona dramáticamente varias veces. Es por todos sabido que, en política y otros campos, al rival en principio ni se lo nombra, para no darle entidad. Pero si uno, justamente, decide que le dará entidad a ese enemigo, lo nombra repetidas veces en un teatral escenario. La justicia corrupta, la prensa canalla, pasan a segundo plano. Dicho por la misma protagonista “esto no es lawfare … es mafia!!” “Magneto, métame presa”.
A las pocas horas, la conferencia de prensa de legisladores del FT culmina con la enfática expresión de la mordaz senadora Di Tullio: “Magneto, como dijo Cristina, no somos mascotas”. Desde ahora, pareciera que el antiguo slogan “Braden o Peron” vigente y finalmente positivo para los intereses populares del 45, se reedita hoy en “Magneto o Cristina”. Había que tener con qué para pelearse con el embajador de EEUU como cabeza de la avanzada conservadora. Hay que tener con qué hoy para poner en la otra esquina del ring al líder de quienes detentan el poder real de la Argentina. Cristina ha doblado muchas apuestas, es obvio que está segura de que tiene con qué.
Avizorando escenarios futuros, uno se pregunta: ¿conseguirá Cristina, con el imprescindible ingrediente de la movilización popular, doblegar al poder real? ¿Hasta cuándo serán tolerables para la ciudadanía toda, no sólo la de los X-Men, del peronismo no cristinista, del progresismo no peronista y hasta de muchos que reaccionaron espontánea y masivamente ante barbaridades como el 2x1 en algún momento, las tropelías de la justicia y los formadores de precios, entre otros? Si fuera asesor de Cristina, y ella me consultara (todo tan lejano como poder ser un personaje de Marvel), le diría que trate de que el común de la gente vea y sienta que los daños que ocasionan las mafias judiciales, mediáticas y empresarias, entre otras, no se reducen a su persona. Para salir a la calle como se salió por el 2 x 1 (terror del statu quo) se va a conseguir mucha más gente con una consigna amplia y fundamentada en el perjuicio que los excesos del poder ocasionan a todos, que bajo la bandera de “Cristina o muerte”.
Si, en cambio, asesorara a cortesanos y funcionarios judiciales (algo imposible), les diría que traten de medirse en sus barrabasadas. La sensación de impunidad es mala consejera; si no tienen reparos morales o frenos inhibitorios, traten por lo menos de que sus cloacales maniobras no trasciendan. Lo ideal sería que no las perpetren, que ni las imaginen siquiera, pero si van a hacerlas, que no trasciendan. Hay pocas diferencias entre los diálogos conocidos de jueces y empresarios y el ladrón que entra a robar y olvida el DNI en el sitio donde robó. Si siguen cometiendo tropelías, como en tantas otras oportunidades, no serán sus rivales políticos, ni una justicia sana, quienes los voltearán: lo harán sus excesos.
En este texto, todo parece reducirse a un simil con personajes de ficción y a un futuro gelatinoso. Pero en realidad, lo advierta la gente o no, aquí se da una batalla real -crudísima, diría- en la que los personajes oscuros ejecutan, entre otras fruslerías, el endeudamiento eterno de la Argentina y su consecuente dependencia eterna de intereses ajenos al interés nacional, la fuga de capitales, la pérdida de derechos laborales y sociales.
Sepamos explicar que el daño es para todos, y movilicemos en consecuencia. Tratemos de hacer carne en la gente que la democracia no es como un coco que cae de un árbol; hay que luchar por ella para conseguirla primero, mantenerla luego y hacerla efectiva después.