sábado 31 de octubre de 2026
Intento de homicidio de Roxana Murúa

Una pelea de chicos que terminó entre grandes, de la peor manera

Dos adolescentes, un historial de agresiones con violencia creciente, y adultos que fogonean en vez de calmar los ánimos.

El conflicto entre adolescentes que, según el abogado de Roxana Murúa, comenzó con episodios de violencia entre chicos y escaló hasta una agresión que casi le cuesta la vida fue uno de los ejes de los alegatos en el juicio que terminó con tres personas declaradas culpables por intento de homicidio.

María Eugenia Castro, su hija María Gilda Márquez y Facundo Ariel Monasterio, expareja de Márquez, fueron declarados culpables por un jurado popular del intento de homicidio de Roxana Murúa. El veredicto se dio a conocer el jueves.

En noviembre de 2025, el abogado Pedro Justiniano Vélez, en representación de Murúa, aseguró que la reyerta en la cual Roxana recibió un puntazo en el corazón fue una derivación de un caso de bullying.

El jueves, al momento de presentar sus alegatos ante el juez director Miguel Lozano Gilyam y el jurado popular, Vélez sostuvo la misma teoría y la fundamentó.

Explicó que el 20 de enero de 2025, el hijo de 13 años de Murúa recibió un golpe por parte del hijo de Castro, que era tres años mayor.

Advirtió, además, que los hechos de amedrentamiento hacia el menor se habían extendido en el tiempo y que las agresiones también se habían tornado más virulentas.

“El bullying y la violencia comienzan en la casa, y es lo que pasó en este caso. Acá había un problema entre adolescentes, que también remarcó el Ministerio Público Fiscal en su alegato, porque había una diferencia de edad entre ellos”, remarcó.

Dijo que los dos eran compañeros de escuela y que “el joven Castro, que hoy es mayor de edad, al momento del hecho era adolescente y tenía tres años, se aprovechaba de esa situación”.

Manifestó que esas conductas quedaron evidenciadas en la Cámara Gesell y en los testimonios que brindó una psicóloga, y que la finalidad era hostigar, violentar y humillar al niño menor, así como a los demás chicos con los que este se juntaba para jugar a la pelota en el barrio.

Comentó que ese 20 de enero los chicos de entre 12 y 13 años se habían juntado a jugar a la pelota, “y esa violencia, que lejos de ser corregida por los adultos era fogoneada, casi terminó en una tragedia”.

“La violencia fue ‘in crescendo’. El chico les pinchaba la pelota y las ruedas de las bicicletas, los insultaba y golpeaba, al punto de que ese día llegó a golpear al hijo de Murúa con una llave francesa. Y Murúa actuó como madre, reclamándole por el maltrato y exigiéndole que cesara el hostigamiento. Pero esto disparó la violencia de los adultos que, lejos de evitar que estas cosas ocurrieran, actuaron en forma violenta con el propósito de causarle la muerte a Roxana Murúa”, subrayó.

En ese momento de su alocución, Castro lo interrumpió levantando la voz al tiempo que el juez director intentaba poner orden en la sala.

Puntazos

Durante el debate, el médico cardiólogo Cabana, del Hospital San Juan Bautista, consideró que Murúa tuvo riesgo de vida, de acuerdo con los informes que recibió.

La médica del SAME que trabajó en el lugar del hecho y que le brindó los primeros auxilios dijo que cuando llegó, la víctima estaba tendida en el piso. Recordó que había un hombre que sostenía un buzo con el que le hacía presión en el tórax y que rápidamente la subieron a la ambulancia para trasladarla en clave roja al hospital.

Explicó, además, que, por el tipo de herida y sin la intervención de urgencia, Murúa pudo haber perdido la vida.

A su vez, el médico policial Nicolás Romero dijo que, en todas las revisiones que le realizó a la damnificada luego de su operación por herida abierta de tórax, corroboró que seguía persistiendo el riesgo de vida. La mujer recibió un puntazo en uno de los ventrículos del corazón y en la pleura, membrana que cubre el pulmón que estuvo a punto de colapsar.

Por las lesiones, se le realizó una operación de urgencia, a corazón abierto.

El veredicto

En forma unánime, los 12 miembros del jurado popular declararon culpable a Márquez de "homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa en calidad de autora".

Además, Castro fue declarada responsable como "partícipe necesaria de homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa en calidad de partícipe necesaria". Para ambas, la expectativa de pena es de entre 10 y 15 años de prisión.

En este marco, Monasterio fue hallado "culpable del delito menor incluido de homicidio calificado en grado de tentativa en calidad de partícipe secundario".

Violencia en el SPP

En julio de 2025, María Castro y su hija Gilda Márquez protagonizaron una violenta revuelta se registró el lunes a la tarde en la Unidad Penal de Mujeres N° 2, ubicada en la ciudad Capital. Según se informó, atacaron a las agentes penitenciarias con un cepillo de dientes, con agua caliente, con golpes de puño y arrojándoles distintos objetos.

Por la revuelta se radicaron al menos cuatro denuncias por parte del personal penitenciario afectado.

El viernes último, las dos se rebelaron nuevamente. Ese día se iba a realizar la audiencia de cesura de pena, relacionada con la mensura y la imposición de la condena de prisión.

Como las dos mujeres no concurrieron, la audiencia debió ser postergada hasta el martes 3 de noviembre.

Bullying: estar atento también es prevenir

El bullying no es un juego ni una broma pesada. Es violencia que lastima y deja marcas profundas. Es además, una conducta agresiva deliberada y prolongada de maltrato, insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de uno o varios estudiantes hacia otro/s, que se convierte/n en blanco de reiterados ataques.

Implica un desequilibrio de poder o fuerza, debido a esto, al acosado le resulta difícil o imposible defenderse. El acoso escolar se repite una y otra vez en el transcurso del tiempo. El dolor del hostigado es sostenido, no se limita al momento del ataque. Es fundamental la presencia de testigos que “aprueben” el maltrato activa o pasivamente. El mayor aliado del bullying es el silencio. Los chicos realizan estas acciones fuera de la mirada del adulto y nadie se anima a denunciarlas.

También existe el ciberbullying, donde el maltrato se ejerce a través de las redes. Se produce cuando hay un uso inapropiado y hostil de las redes sociales para llevar a cabo acciones de hostigamiento. Se multiplican los espectadores y se ensancha el sentimiento de humillación.

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