En el descargo que el tribunal del jury le devolvió por improcedente, el fiscal Laureano Palacios responsabilizó a los peritos de la Policía y el Cuerpo Interdisciplinario Forense por las deficiencias originarias en la investigación del asesinato del ministro Juan Carlos Rojas, y sostuvo que fue él quien comenzó a enderezar la pesquisa cuando ordenó hacer una segunda autopsia.
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Palacios responsabilizó a la Policía y los forenses
“Ninguna de las divisiones técnicas intervinientes detectaron en forma preliminar en el lugar, esto es la escena del crimen, la existencia de indicios que hicieran conocer la causa del deceso”, señaló Palacios, tras consignar que, al enterarse del hallazgo del cuerpo, ordenó “la intervención de las divisiones de Investigaciones, Criminalística, Homicidios, Bomberos, y médica del Cuerpo Interdisciplinario Forense, efectuando un trabajo coordinado, bajo el control y colaboración del Fiscal General, direccionado a la protección del lugar del hecho”.
Según Palacios, la primera autopsia fue “recomendada por la médica interviniente en el lugar del hecho”, y sus resultados le fueron informados recién a las 12 del día siguiente. Debido a que el análisis no era “preciso”, él ordenó realizar una nueva autopsia, decisión que a la postre permitió encaminar la investigación.
El fiscal califica su actuación como “oportuna y profesional para generar el valor convictivo suficiente basado en datos precisos ante una primera autopsia imprecisa”.
En lo que concierne a la anulación de la orden de detención y liberación de Silvina Nieva, única sospechosa del crimen, Palacios consideró que el juez de Garantías Lucas Vaccaroni “ha efectuado una interpretación irrazonable del sistema de nulidades previstos por la ley procesal, anomalía que ha impedido la búsqueda de la verdad que resulta esencial para un adecuado servicio de justicia”.
Además, apuntó que el “contralor de lo respecta al expediente es de responsabilidad de los secretarios actuantes. Más allá de ello, la situación aconteció con la intervención de dos Fiscales coadyuvantes, y la misma se debió a un error material, no a una violación formal al proceso”
Para Palacios, Vaccaroni incurrió en “un claro excesivo rigor formal, declarando lo que comúnmente se conoce en doctrina y jurisprudencia la nulidad por la nulidad misma”.