DEBATE POR EL DOBLE CRIMEN DE LA RIBERA

Testigos desacreditaron la versión del acusado Jorge Luis Burgos

La próxima semana las partes formularán sus alegatos y los jueces del Tribunal darán a conocer el veredicto.
viernes, 13 de septiembre de 2019 · 02:05

Una ronda de 11 testigos se presentó ayer, en la Cámara Penal de Tercera Nominación, para declarar en el marco de la causa conocida como el doble crimen de La Ribera. Jorge Luis Burgos es el único acusado y debe responder por los delitos de “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y por femicidio”; por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía” y por dos hechos de “homicidio agravado por alevosía en grado de tentativa”.

El debate comenzó el martes y ayer se presentaron los últimos testigos, la mayoría ofrecidos por la defensa. En esta tercera audiencia, algunos testigos recordaron que la noche del 26 de noviembre, habían compartido una hamburguesa y una gaseosa con el imputado, en el barrio Santa Marta, en la zona sur de la Capital. “Después Burgos se fue. Él estaba desvelado, cansado, como con sueño. Se había retirado de la casa de Celeste para no tener problemas”, contó.

Otro testigo recordó que había salido ese domingo por la noche con Burgos para comprar comida. Luego, Burgos le pidió cable. “Se fue y no lo vi más”, señaló.

El martes, en la primera audiencia, el acusado había decidido declarar y dio su versión de los chicos. Al mismo tiempo, en esa oportunidad, había insistido en su inocencia. Según Burgos, el sábado anterior a la tragedia había salido y tomado hasta el amanecer del domingo. Luego fue a la casa de La Ribera. Allí, de acuerdo con su versión, discutió con María Celeste porque había tomado. Una hermana de María Celeste había llamado a la Policía y Burgos decidió retirarse del lugar, hasta la casa de su madre y su hermana, en el barrio Santa Marta.

En la casa de sus familiares se quedó hasta bien entrada la noche. Cerca de las 23 de ese domingo, unos amigos lo buscan para comprar comida y con ellos se quedó hasta la 1.30. Más tarde, alrededor de las 3, Jorge Silva, el padre de María Celeste, llegó a su casa y lo responsabilizó por la tragedia.

Burgos admitió que con María Celeste discutía “como toda pareja” y el domingo a la mañana habían discutido porque él había tomado.

“No tengo la culpa de nada. Yo no hice nada. Soy inocente”, aseguró Burgos y, a la vez, remarcó, una vez más, que no golpeaba a María Celeste aunque sí admitió que discutían.

Resguardo

En esta última audiencia, los testigos de la defensa contaron que en la madrugada del lunes, cuando se supo que María Celeste y su hijo habían fallecido por el incendio, policías habían ido a la casa de Burgos, en el barrio Santa Marta, para buscarlo. Sus familiares habían dicho que él no se encontraba porque había viajado con su padre.

Sin embargo, cuando los numerarios se comunicaron con el padre, les respondió que se encontraba en la Capital y que hacía tiempo que no veía a su hijo. Sobre esta cuestión, los testigos contaron que, por recomendación de la primera abogada defensora había que resguardarlo, dado que a primera hora de la mañana se presentaría de manera espontánea en la Fiscalía General.

Violencia

Además, los testigos de esta última audiencia reconocieron que entre el acusado y María Celeste había una relación violenta. Un testigo aseveró que escuchó amenazas, por parte del acusado. “Que le iba a prender fuego la casa”, contó. Esa amenaza la escuchó el domingo por la noche, pocas horas antes del incendio fatal.

En la segunda jornada –que se concretó el miércoles-, hubo testigos, vecinos y conocidos de María Celeste, que acreditaron el contexto violento en el que vivían Burgos y María Celeste.

“El viernes anterior, Burgos amenazó a Celeste con matarla”; “fui testigo de discusiones y golpes”; “el domingo a la mañana discutieron. Él la agarró del cuello. Llamamos a la Policía. ‘Vos estás muerta’, dijo. Ella siempre le tuvo miedo. La tenía amenazada para que ella vuelva con él. No la dejaba separarse”, “le tenía terror a Burgos”; “Celeste tenía el cuello marcado”; “ella estaba cansada de él. Quería que se vaya. Seguía con él porque la amenazaba. Ella estaba con miedo. Él la amenazó con matarla y prender fuego la casa”, habían declarado los testigos.

El 27 de noviembre de 2017, María Celeste Silva se encontraba en su precaria vivienda, en el barrio La Ribera, sobre la Ruta Nacional Nº 38, en el ingreso sur a la Capital. Estaba con sus hijos, un niño de un año y medio, y dos nenas de cuatro y seis años. En las primeras horas de la madrugada, el rancho se incendió. Las nenas fueron rescatadas por un vecino, un adolescente de 16 años. Sin embargo, María Celeste y su hijo no pudieron salir y murieron calcinados. Por este hecho, Burgos fue acusado.   La audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta el martes; se prevé que las partes formulen sus alegatos y, posteriormente, los jueces Jorge Palacios, Patricia Olmi y Marcelo Soria podrían dar a conocer el veredicto.

El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Miguel Mauvecín y la asesora de Menores Daniela Faerman Cano, acompañados por el abogado de la querella Germán Bordón. En tanto que la defensa está a cargo del abogado Pedro Vélez.

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