Fui a un boliche. Cuando me tenían que requisar, como corresponde, la mujer policía no se animó. Le pidió a su compañero pero tampoco quise. Yo no me opuse pero al final no pude entrar”, contó una mujer trans. “Me habían acusado de robarme una billetera. Cuando estaba en la comisaría, como había arrestados por riñas y por robos, me llevaron a una oficina hasta que me soltaron”, recordó otra joven trans. “Me presenté para hacer una denuncia y aunque en mi documento dice que soy mujer, en el escrito pusieron que soy ‘transexual’”, dijo otra mujer trans.
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Falta preparación policial en temas de la diversidad sexual
Las personas que integran el colectivo de la diversidad sexual reconocen que los tiempos cambiaron pero aún así sostienen que no están dadas todas las garantías en materia de seguridad. Yoko Ortiz, coordinadora provincial de la Red Nacional ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) y referente del Consejo Municipal de la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género e integrante de la Mesa Intersectorial del Consejo Municipal, comentó que en Catamarca hubo un gran avance en este sentido. Para Yoko, aunque se puede confiar, aún queda trabajo por realizar. La referente reconoció que los nuevos policías vienen con una formación desde las escuelas que incorporaron la temática de diversidad sexual y, específicamente, de poblaciones trans.
“Sin embargo, hay que aplicar todo esto en las comisarías y en las unidades judiciales. Años atrás era imposible hacer una denuncia. Antes a una persona trans no le podían tomar la denuncia o si la tomaban, después la tiraban o si se pedía copia no te la querían dar porque terminaba en un basurero o en un cajón. En algunas comisarías directamente decían que no. Hoy, no sé si por una formalidad, te toman la denuncia pero muy pocas denuncias toman curso por la vía que corresponde. Muy pocas denuncias pasan a Fiscalía y allí muy pocas tienen dictamen para poder dar respuesta a la denuncia. No hay registro de las denuncias. Lo sabemos por las compañeras que hicieron algunas denuncias. Muchas veces denuncian por maltrato o por violencia o por la discriminación hacia nuestra identidad”, remarcó.
También recordó que años atrás, cuando llevaban presas a las mujeres trans por infringir el Código Contravencional, las alojaban en un calabozo, con 10 o con 15 personas con distintas causas.
“Nosotras pedíamos una explicación de por qué teníamos que estar con otras personas con causas penales cuando nosotras estábamos por una contravención. Nos parecía injusto y nunca nos dieron una respuesta. Muchas veces dormimos en un calabozo, en invierno, en el piso o muchas veces los mismos policías nos tiraban agua. Lo vivimos dentro de los calabozos, en las comisarías. Hoy la Ley de Identidad de Género no permite que una persona trans ingrese a un calabozo. En el caso de las mujeres trans se las envía, tras la revisión médica, a la Comisaría de la Mujer. Las comisarías deberían tener un protocolo para las personas trans”, consideró.
Otro problema surge con la revisación en eventos como recitales o en los boliches o si se visita a alguien en el Servicio Penitenciario. “Como a todos, a nosotras también nos deben realizar esa requisa, pero la cuestión era que las mujeres policías no nos querían revisar y los hombres policías tampoco. El problema no era nuestro. Escuchamos comentarios de personal policial que decía ‘no lo voy a hacer’ cuando es su deber requisar a quien le corresponda”, advirtió.
Para Yoko, en la práctica se podrá avanzar porque la parte legal está cubierta con la Ley Nacional 26.746 de Identidad de Género. Por ello, aconsejó que elabore un protocolo acorde con esta legislación para resolver cuestiones que surgen cotidianamente.
“Las personas trans en algún momento tenemos que acudir o pasar por una comisaría y el personal policial debe estar preparado para abordar nuestra temática. Durante la gestión de Juan Pablo Morales en la Subsecretaría de Seguridad se planteó la posibilidad de que ingresaran a la Policía personas trans, previamente a formarse en la Escuela de Cadetes. Con Marcos Denett también se habló y expresó que no era un problema de la institución sino que no fueron personas trans a inscribirse y a cumplir con los requisitos que se exigen para poder ingresar”, remarcó.
Perspectiva de género y de derechos
La diputada Cecilia Guerrero presentó en la Cámara baja un proyecto con la finalidad de institucionalizar, con carácter obligatorio, la inclusión en los programas de formación y capacitación de las fuerzas de seguridad de la Perspectiva de Género, Diversidad, Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y de Prevención de la Violencia Institucional. “Las fuerzas de seguridad deben también ser formadas y especializadas a efectos de que, en el cumplimiento de la función de garantes de la seguridad de la población, estén debidamente capacitadas para prestar un servicio acorde a los estándares democráticos que la evolución de la sociedad exige”, fundamentó.
Además, consideró trascendental la temática de la diversidad sexual porque se trata de uno de los colectivos más estigmatizados y victimizados por las acciones u omisiones de los agentes públicos. De acuerdo con el proyecto, la formación en diversidad sexual, entre otras cuestiones, asegurará el carácter transversal en la práctica policial y del Servicio Penitenciario, bajo la mirada de los Derechos Humanos de todos los ciudadanos.