Hacia lo desconocido: la posibilidad de un "Super 'El Niño'"
Por Rodolfo Schweizer
El pasado 20 de Junio, mientras celebrábamos un día importante en la historia de nuestra patria de cara al futuro, en el mundo la naturaleza seguía su curso y construía su propia realidad que, por supuesto, no respeta fronteras ni sueños de grandeza. Lo demostró con una catástrofe hace unos días en Venezuela, pero la sigue construyendo en otros lugares del planeta, paso a paso, acompañada de fenómenos a los cuales no les prestamos atención, pero que pueden dar por tierra con nuestra supuesta seguridad familiar o colectiva. Nos referimos al cambio extraordinario de temperatura que se está dando en el Océano Pacífico como anticipo a un nuevo fenómeno de El Niño, que demanda prepararse para la eventualidad no solo a nivel de los gobiernos, sino de la sociedad.
En efecto, tal como lo informa CNN en su reporte que nos sirve aquí de referencia (https://edition.cnn.com/2026/07/01/climate/global-oceans-break-june-temperature-record), si el 21 de marzo de 2024 fue la fecha en que los océanos llegaron a la máxima temperatura en record de 21.09 °C, este pasado 21 de junio 2026, una de las playas del Pacífico en San Diego, California, EE.UU. marcó 20,86°C, un récord para esta fecha del año. Es lo que marcaron los satélites, barcos y boyas de la organización europea Copernicus Climate Change Service, dedicados a relevar esta información diariamente ( https://climate.copernicus.eu/climate-bulletin). Y no solamente de ellos, sino también de Copernicus Marine Service .
El origen de esta nueva situación está relacionada con la aparición temprana de El Niño, según se informa. Como ya sabemos, esta corriente de agua bautizada con ese nombre por los indígenas del Perú hace siglos porque siempre llegaba para Navidad, ya está cruzando el Pacífico camino a las costas de Perú y Ecuador y se espera que llegue en Septiembre a su plenitud, para acompañarnos durante el próximo verano.(https://www.bbc.com/news/articles/cj97npgk92po) . En efecto, según lo verificó NOAA (US National Ocanic and Atmospheric Administration), en el Pacífico central el aumento de temperatura del agua de superficie en mayo de 2026 ya había pasado el umbral de 0.5°C, que es el valor de referencia para decir que estamos ante la presencia de El Niño normal. NOAA también notó que el viento encima del Pacífico ecuatorial ya había comenzado a cambiar, otra señal de que la atmósfera estaba siendo influenciada por la temperatura del océano y no que el calor estaba limitado a calentar el océano solamente. ( https://www.bbc.com/news/articles/c75ylx7g00xo )
Esta nueva situación ha llevado a los expertos a preguntarse si estamos ante una reedición de un “Super Niño”, no de un Niño normal, en que la temperatura solo sube unos 0,5°C. Un “Super Niño” se da, por definición, cuando la temperatura superficial del océano sube 1,5°C por encima de la temperatura promedio normal. Ahora bien, la posibilidad de que una anomalidad climática se repita no es extraño. Ya hemos tenido un “Super Niño en 1877 que mató, entre 1876 y 1878, a un 4% de la población mundial, o sea entre 40 y 50 millones de personas a manos de sequías, tormentas inusuales, crisis alimenticias por daño a la agricultura y problemas sanitarios (https://www.infobae.com/espana/2026/07/01/) . Nada impide que esto se repita. Según NOAA, en este momento existe un 63% de probabilidad de un Super Niño entre noviembre (2026) y enero (2027), que ubicaría al fenómeno en un record histórico desde 1950 a la fecha. Se recuerda que los mayores eventos de esta corriente ocurrieron en 1982/83, 1997/98 y 2015/16.
Para agravar la situación, se menciona otro informe procedente de Europa, de la ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts ) (https://www.ecmwf.int/), que anticipa que la temperatura del océano puede llegar a aumentar en 3°C hacia fines de este año, lo cual, obviamente, generaría iuna catástrofe.
NOAA advierte, sin embargo, que se deben tomar estas informaciones con cautela. El Niño, dice, no lleva a impactos climáticos simultáneos en todas partes, pero sí “inclina la balanza” para favorecer eventos inesperados. Lo que no sabemos es qué tipo de impacto nos puede tocar esta vez. Por lo pronto, para Sudamérica y nuestra región, los anticipos indican un gran aumento en la temperatura del mar en el Pacífico y del aire con el consiguiente aumento de la humedad (recordar aquí la regla del 7% de humedad por cada grado de aumento de la temperatura ambiente), lo cual puede provocar lluvias torrenciales, inundaciones, deslizamientos de tierra y migración de especies en pleno verano del 2026/2027. Pero, de esto ya hemos hablado en este mismo medio no hace mucho, en abril de 2025, refiriéndonos a El Tala con la catástrofe de El Rodeo como referencia: https://www.elancasti.com.ar/opinion/rio-el-tala-crecientes-y-peligros-n580284. También en https://www.elancasti.com.ar/opinion/lo-nuevo-el-cambio-climatico-y-las-tormentas-imprevistas-n591906 . Como la tragedia de Venezuela lo está demostrando, o nos salvamos entre todos o no nos salva nadie. Es hora de ir pensando en el tema.