La caída: el partido de Argentina y los dólares del vestidor
Por Pía Cabral
“Hoy hablé con Diego Santilli, previo a su reunión con el presidente. Me dijo que iba a ser designado como nuevo jefe de Gabinete. Celebro esa decisión. Confío en que ayude a fortalecer el cambio, a recuperar un poco de la tranquilidad que necesita el país y a permitir que las reformas económicas avancen lo antes posible”. El festejo pertenece al ex presidente Mauricio Macri luego de que se conociera la caída de Adorni.
El ex jefe de Gabinete renunció, según sus declaraciones, por razones de seguridad con sus hijos. “El resguardo de mis afectos como prioridad”, dice la carta de renuncia. A Fantino le repite lo mismo. “¿Sentís que entraron también ahí, o no llegaron a entrar con los nenes”?, le pregunta el conductor de Indomables. “Yo creo que siempre entran, porque en definitiva si vos tenés que llevar los nenes al colegio y se te tiran diez cámaras encima al auto… bueno, es una situación compleja de explicarle a un nene chiquito”, responde Adorni.
Ni el partido de Argentina, ni los dólares de Cirio/Insaurralde pudieron amortiguar el impacto del derrumbe. Y es que Manuel se propuso crear un personaje muy creíble, del que ya no pudo escapar durante los cuatro meses que duró la novela de su debacle.
El periodista Martín Rodríguez vaticinó mucho antes del final: “Para mí a Adorni le faltan amigos, uno que le diga: Esto también pasará. En tres años, cinco o diez, vas a ir al chino solo”. Sentido común y sabiduría de barrio.
Como todo ya fue dicho, y el mileísmo no vino a inventar nada, el circo del nuevo rico con cascada fue descripto en 1887 por Friedrich Nietzsche en su obra “La genealogía de la moral”: “Partiendo de ese pathos de la distancia, es como se arrogaron el derecho y la prerrogativa de crear valores, de acuñar los nombres de los valores”, ensaya el pensador alemán respecto de la construcción de la moral, por parte del poder.
Los nuevos ordenadores de la moral predican “La moral como política de Estado”, tal el nombre del próximo libro de Javier Milei ¿Quiénes serían los buenos y quiénes los malos en este nuevo orden?
“El pathos de la nobleza y de la distancia, el permanente y dominante sentido global y radical de verse a sí misma como una especie superior dominadora en su relación con una especie inferior, con un ¨abajo¨, es el origen y la fuente de todas las antítesis de lo ¨bueno¨ y lo ¨malo¨”, dice Nietzsche.
El mileísmo perdió ya la posibilidad de marcar una distancia moral con el kirchnerismo, el enemigo sobre el cual construyó su teorema. Los genealogistas de la moral del Gobierno quedaron atrapados en su propia antítesis. “No me voy a sentar a que me den clases de ética, es todo lo que tengo para decir de las denuncias en curso”, declaraciones de Adorni el 25 de marzo de este año en la Sala de Periodistas de la Rosada.
“Yo me encuentro con alguien con las manos en la masa y no tengo ningún reparo en ponerle un cañonazo en la cabeza”, declaró el Presidente. Pero la Argentina no necesita delirios bélicos. “¡Vamos Manuel!”, arengaron días antes los Milei, CaputoToto y Petovello a viva voz en el Congreso.
“Todo es pagable y todo debe ser pagado”, refuerza Nietzsche sobre las raíces de la justicia. Pero advierte que “no sería impensable una ¨conciencia de poder¨ de la sociedad en la que a esta le fuese lícito permitirse dejar impunes a quienes la han dañado”.
¿Merece Adorni la gracia de la supresión de la justicia?
Ni Macri defendió tanto a Ritondo, con una causa abierta por enriquecimiento ilícito, como Milei al comprador de sábanas de percal. Con Espert, Milei fue menos insistente. Lo sostuvo hasta su renuncia como candidato, con menor vehemencia, pero ya se habilitaban fuentes del Gobierno para desacreditarlo, como la diputada Lilia Lemoine y sus performáticas declaraciones.
Los mejores momentos
“El único error de Adorni fue habérsela creído y elevar excesivamente la vara moral. Y la vara moral con la que castigaba a sujetos quizás por los mismos hechos que hoy se lo quieren cargar a él. Sostenerlo es un error”, analizó Jorge Asís.
“No sé si Adorni debe ser sancionado en nombre de la ética o de la estética”. Carlos Pagni usó un concepto bourdieano para encuadrar los “consumos atrasados” de Adorni. “Probablemente el escándalo no se deba a una cuestión moral solamente, sino a una indigencia conceptual, diríamos cognitiva, para defender sus cuentas, para razonar. Por momentos parece inconcebible que alguien tan poco dotado haya llegado a donde lo llevó el poder”, fulminó el periodista de La Nación.
“¿Este tipo estaba invirtiendo $200 mil en bitcoins? Es un irresponsable. Haceme zoom en cualquier lugar de la foto. En todos lados falta plata. No hay un pixel en donde no falte plata”. Pedro Rosemblat, streamer.
Nueva gestión
“El colorado hdmilp de Santilli debería explicar cómo lleva el estilo de vida que tiene antes de ponerse a debatir sobre economía...”. Así comienza un tuit de 2022 de Milei a Santilli. Alude al supuesto espionaje que aún se investiga en la Justicia y que habría promovido Mauricio Macri contra periodistas y sus propios funcionarios.
Según detalla el periodista Ari Lijalad, la causa abierta al respecto consta de audios, entre ellos uno que se dio a conocer: “La otra que tenemos: Santilli gastó $1,6 millones el año pasado. Es un narco (dice el supuesto espía a modo descriptivo). No hay forma que justifique el nivel de vida que tiene”.
Para el periodista Ernesto Tenembaum, Santilli “no es un hombre de ruptura, es un hombre de diálogo. Típico de la casta. Milei al designar a Santilli admite que necesita a alguien así”.
En 2023, Adorni ganó el Martín Fierro al mejor tuitero del año. “Yo sí quiero grieta. Yo sí quiero a los delincuentes, a los corruptos, a los chorros de un lado, y a la Argentina de bien, del otro”, se expresaba el futuro caído ex Jefe de Gabinete.
La taba dejó a Adorni del lado kuka de la grieta, junto a Insaurralde y su vestidor dolarizado ¿La casta no puede escapar de su costumbre?
El que saca no pone. Es una regla de la política. Los hermanos Milei no pudieron o no supieron salir con mayor habilidad del caso Adorni ¿Qué rol jugó Santiago Caputo, cuya agencia trabajaba para Santilli cuando fue Jefe de Gobierno porteño?