El dueño de una distribuidora de lácteos y fiambres de la Capital radicó una denuncia judicial tras descubrir un acuerdo ilegal entre uno de sus empleados y clientes del establecimiento. Según consta en la denuncia, el dueño del comercio fue alertado por una trabajadora de otro local gastronómico sobre la existencia de un "pacto clandestino". De acuerdo con ese testimonio, el cajero de la distribuidora entregaba de manera regular mercadería ilegal (principalmente quesos y fiambres) al cadete de un negocio de comidas rápidas.




