La cámara penal de tercera nominación dio a conocer los fundamentos de la sentencia

Se valió de la violencia y del terror para abusar de su hijastra

El 28 de marzo fue condenado a la pena de 22 años por seis hechos de abuso. La niña tenía nueve años.
miércoles, 2 de mayo de 2018 · 04:06

A mediados de abril, la Cámara Penal de Tercera Nominación dio a conocer los fundamentos por la pena de 22 años de prisión que se le impuso a un padrastro abusador –cuyos datos se mantienen en reserva para preservar la identidad de la víctima-. El veredicto se conoció el 28 de marzo, luego de un debate por seis hechos de abuso sexual. El acusado fue imputado por un hecho de “abuso sexual sin acceso carnal”, dos hechos de “abuso sexual gravemente ultrajante” y por tres hechos de “abuso sexual con acceso carnal”. Todas las imputaciones fueron agravadas “por el aprovechamiento de la situación de convivencia con la víctima”. El fiscal Rubén Carrizo había pedido una pena de 28 años de cárcel. La condena fue por unanimidad.


De acuerdo con la fundamentación de la sentencia, los ultrajes comenzaron en 2012, cuando la niña tenía nueve años y el acusado 41. Durante tres años, la pequeña fue víctima de los abusos de su padrastro, hasta que se animó a contarle a su mamá, en agosto de 2016. El acusado era un hombre que ejercía violencia sobre la familia de la niña y sobre ella misma; se valió del miedo que generaba para doblegar a su víctima. La pequeña era golpeada y humillada por su padrastro. La mamá contó que él tenía ‘cizaña’ para con su hija. El hombre tampoco permitía que madre e hija se juntaran a hablar. Dada esta situación, a la nena no le iba bien en la escuela pero la madre no podía saber por qué. La mujer lo había denuncia por violencia anteriormente.


La agresión había comenzado con manoseos y, con el correr del tiempo, fue en aumento. Usó la fuerza y la palabra y la niña solo callaba. Aguantó en silencio durante casi cuatro años, hasta que un día no pudo más y le contó a su mamá toda la verdad.


Los abusos y los malos tratos hicieron mella en la niña. Una familiar directa contó que antes de los ultrajes era una nena “feliz” y “desenvuelta”; hoy “es otra persona”. Luego de los abusos, la niña empezó a desarrollar un tartamudeo y a morderse la boca. Le cuesta soltar esa mochila, sociabilizar y tener una vida normal, como cualquier adolescente.


Entre las pruebas, el Protocolo de Abuso realizado en el Hospital Interzonal de Niños “Eva Perón” fue contundente: hubo ultraje.

 

Los mitos del abuso infantil

El Abuso Sexual Infantil (ASI) es una forma de violencia extrema hacia niños, niñas y adolescentes y existen mitos al respecto.


“Los niños fantasean, inventan historias y dicen mentiras”: Los niños no pueden inventar algo que nunca conocieron, como la sexualidad adulta.


“Si ocurriera en nuestro entorno nos daríamos cuenta”: No es fácil de detectar, menos en la sociedad actual, donde las obligaciones cotidianas disminuyen los espacios de diálogo con los hijos.


“Ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel socio cultural”: Abusadores sexuales pude haber en todos las estructuras familiares y en todos los niveles culturales.

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