Mientras la investigación de la causa por el crimen de La Ribera avanza con toma de testimonios, pericias y otras medidas, el fiscal espera el informe que le indicará si las niñas de 5 y 6 años, hijas de María Celeste, se encuentran en condiciones de declarar por el hecho. De autorizarse tal procedimiento, éste se realizaría en Cámara Gesell. El testimonio de las menores, únicas testigos presenciales del hecho, representa una prueba fundamental y contundente en la acusación contra el único detenido por el hecho.
Jorge Luis Burgos, el detenido, fue enviado al penal el viernes pasado tras confirmarse la audiencia de control de detención. Se encuentra imputado por los delitos de “homicidio triplemente calificado por mediar una relación de pareja, por alevosía y por femicidio”, “homicidio doblemente calificado por el vínculo y con alevosía”, “dos hechos de homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa”.
Entre las pruebas de base con las que ya cuenta el fiscal se encuentra el testimonio del adolescente de 16 años, quien escuchó el pedido de ayuda de Celeste y fue en su auxilio. El jovencito logró rescatar a las dos niñas y el fuego no le permitió ayudar a la mujer y a su bebé. Su testimonio es sumamente valorado porque fue el primero en llegar a la escena del crimen.
En tanto las pericias realizadas en el lugar del fatídico episodio confirmaron que el incendio fue intencional aunque aún no se pudo confirmar si fue iniciado desde afuera o en el interior.
Las niñas
El fiscal Luis Baracat espera contar con los testimonios de las pequeñas hijas de María Celeste, de cinco y seis años, pero la factibilidad del procedimiento será determinado por los profesionales que asisten y contienen a ambas pequeñas y quienes indicarán si se encuentran en condiciones de hablar de lo sucedido. Todo se realiza con el objeto de cuidar a las pequeñas.
En este sentido, en la jornada de hoy se realizará una reunión en la Subsecretaría de Familia en relación con las menores. Es que a los días de ocurrido el horrendo crimen, desde el organismo se ordenó un acto de resguardo provisorio. Se dispuso que una de las niñas sea entregada a su padre, pero su hermana, que no tiene filiación paterna –es hija de otro hombre-, hasta tanto su padre biológico no acredite el vínculo, siga alojada en un hogar de protección lejos de todo acogimiento familiar.
La medida causó polémica y reacción de los familiares de la joven fallecida porque con la medida tomada las pequeñas fueron separadas de su entorno familiar, primero por el hecho vivido y luego por esa medida.
El Juzgado de Familia podría disponer una medida excepcional en relación con la guarda definitiva de las niñas.
El terrible hecho ocurrió el lunes 27 a la madrugada en una precaria vivienda del barrio La Ribera en la zona sur de la ciudad.