La modalidad de venta del kiosco de droga desbaratado el jueves pasado era la de cambiar teléfonos celulares arrebatados a cambio de droga. Los principales compradores eran menores, que arrebataban los celulares con el objetivo de conseguir la marihuana a la venta.
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Con su hijo cambiaba a menores droga por celulares arrebatados
La zona norte es la principal en materia de arrebato de celulares, y principalmente en la ya casi característica violencia ejercida por los ladrones, para robárselos a menores y mujeres.
El kiosco de droga señalado es el que fue desbaratado en el barrio Parque Norte, donde un sujeto de 42 años vendía junto a su hijo de 11 años.
Los menores que compraban en el lugar llegaban a la casa con celulares que acababan de ser arrebatados y los cambiaban por droga.
Los investigadores lamentaron el círculo vicioso en el que el vendedor hace ingresar a los adolescentes, que para seguir consumiendo deben seguir robando.
Otras de las características del narcocomercio es la que se desnudó al momento del secuestro de una gran cantidad de chips, que eran usados como las "líneas rotativas” del kiosco.
Los vendedores ofrecían droga vía telefónica, en forma de delivery, y se "deshacían” de los números para que la Policía no pudiera intentar rastrear los números.
Desde la justicia se cree que ése es otra estrategia más con la que hay que lidiar, y que le facilita al vendedor aparecer y desaparecer telefónicamente hablando.
Los trabajos de inteligencia se dificultan para la Policía, que pueden llegar a contactar telefónicamente al delivery, pero solo por días, por la variación de los chips que realizan los compradores, que se percataban de la intención oculta tras la llamada.
Los vendedores se manejaban en un círculo cerrado de vendedores del cual agendaban sus números y les avisaban cuando variaban los números de referencia del comercio. Otro vacío legal que aprovechan los vendedores es el de comercializar pastillas, generalmente clonazepam, que se vende sin prescripción médica. Desde la Justicia se considera necesaria una legislación que permita vender esos antidepresivos con receta.
El niño con su madre
La madre del niño quedó con arresto domiciliario para cuidar del menor, que no cuenta con familiares mayores de edad que puedan hacerse cargo de su tenencia.El menor era el encargado de vender la droga, y era consciente de todo el movimiento, al igual que su madre, que gozará del beneficio, como la mayoría de las mujeres que venden y cuentan con hijos menores a su cargo.
Al irrumpir en la vivienda, los efectivos observaron al dueño de casa preparando la sustancia para la venta, junto con su hijo de 11 años y su esposa.
Al momento del operativo, el pequeño intentó huir despavorido con parte de la droga, que fue finalmente incautada por la Policía.