sábado 9 de mayo de 2026
La entrevista completa podrá verse hoy a las 14

Nahuel Gallo contó por primera vez detalles sobre los 448 días de cautiverio

El gendarme catamarqueño fue detenido en Cúcuta el 8 de diciembre de 2024. En diálogo con Carolina Amoroso, contó cómo empezó su pesadilla en la frontera colombo-venezolana. La nota completa se podrá ver hoy a las 14.

El 8 de diciembre de 2024, Nahuel Gallo tenía previsto cruzar la frontera entre Colombia y Venezuela. Todo parecía en orden, hasta que un agente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) descubrió que era gendarme. “Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos", contó en una entrevista exclusiva de TN Internacional que será transmitida este sábado a las 14:00.

Cuatro días después, su nombre empezó a circular en los medios argentinos con la noticia de que había sido detenido. Lo que ocurrió en ese cruce fronterizo, en sus propias palabras, fue una trampa que arrancó con una búsqueda en su celular.

Después de ese tenso intercambio con los agentes de la DGCIM, el gendarme argentino permaneció 448 días en cautiverio en Venezuela, sin la posibilidad de comunicarse con su familia. Ahora, Gallo cuenta su historia por primera vez.

El viaje y la frontera

Según contó en diálogo con la periodista Carolina Amoroso, Gallo salió de la Argentina el 6 de diciembre. Voló de Chile a Bogotá, luego a Cúcuta y desde allí cruzó, vía terrestre, hacia Venezuela. Cuando llegó a Migraciones, alrededor de las 8 de la mañana del 8 de diciembre, le dijeron que antes de sellarle el pasaporte debía pasar por una entrevista.

“Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia), la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían arma, pero no tenían placa identificatoria”, relató.

Él mostró toda la documentación reglamentaria para ingresar. “Tenía dólares en efectivo, pero no le dio mucha importancia. Lo que le importaba era ver mi celular”, agregó.

Gallo no tenía fotos uniformado. “No soy de sacar muchas fotos, ni posando con las armas, nada. Tenía fotos del bebé, de las carreras, paisajes”, aseguró.

Pero el agente no se detuvo en las fotos. “Entró a WhatsApp. Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso ‘Chávez’, no salió nada. Puso ‘Maduro’ y ese fue el detonante”.

En ese chat con su esposa, María Alexandra Gómez, había una conversación donde hablaban de la realidad del país. En ese momento, el intercambio con el agente se tensó aun más. “Me dijo que yo hablaba mal de su presidente, que quién era yo para decir eso. Le dije que era una conversación vieja, que no tenía nada que ver, que era una conversación privada con mi mujer”. Cuando Gallo salió un momento, los policías que estaban afuera también lo minimizaron: “Me dijeron ‘todo el mundo habla mal de Maduro’. Pero el agente no lo tomó igual”.

En esa primera instancia, Gallo no reveló que era integrante de la Gendarmería Nacional. “Dije que era aduanero, que trabajaba en la Aduana en el área de Seguridad. Nunca dije que era gendarme”.

El integrante de las fuerzas venezolanas revisó con más profundidad el celular y encontraron una foto que lo delataba. “Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza”. Su delito, aparentemente, fue enviar un mensaje en el que mencionó a Maduro. “Acá en Venezuela nadie habla mal del presidente porque si no la pasa mal”, le dijeron.

Antes de ese momento, ya lo habían golpeado. “Estaban enojados por lo de Maduro. Entonces me taparon la cabeza por primera vez. Yo decía, ¿por qué me tapan la cabeza?”.

“Lo había pensado”

Los 448 días de cautiverio tuvieron momentos oscuros, pero el más terrible fue el instante en el que lo detuvieron. “Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda... uno piensa muchas cosas”, aseguró.

Y luego, confesó: “Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado”.

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