martes 25 de junio de 2024
Análisis

Y ahora "Educación Disruptiva"

Por Lic. Rubén Lobo

Quiero comenzar con una anécdota personal. La recordé en estos días por el fallecimiento de Williams Mamaní, conocido periodista de Radio Valle Viejo oriundo de Santa María. Allá por los años 2011 nos encontramos con cerca de 300 maestros de escuelas rurales de la provincia para desarrollar un módulo del recorrido académico de la Especialización Docente de nivel Superior en Educación Rural para el nivel Primario.

En la jornada presencial, junto a Fernando Argañaraz, abordamos la introducción al módulo Didáctica de las Ciencias Naturales en plurigrado. Propusimos una estrategia que generó cierto revuelo. Se planteó simplemente como consigna que todas las actividades durante el trayecto NO debían utilizar en sus producciones los siguientes términos: “aprendizaje significativo”, “transposición didáctica” y “constructivista”.

En el break, un grupo de maestros se acercó a charlar, hablamos de los lugares donde enseñaban, de las expectativas que se habían generado la capacitación por ser exclusiva para maestros rurales y así la charla fue tomando distintos tópicos. Llegado el momento la centralidad estuvo en lo que planteó Williams:

-Muy interesante todo, pero me parece que no va a andar con la consigna que nos han dado para poder aprobar. Nos reímos todos.

Y así se sumaron otros, planteando que proponíamos algo en contramano de lo que las capacitaciones, supervisores y el mismo Ministerio pedían.

-Al contrario- respondí. Y hablamos de que, justamente, lo que queríamos era trabajar dichas ideas.

Williams, usando sus dotes de periodista (estimo yo), nos interpeló:

-¿Cómo estamos seguro de que los supervisores no saldrán con otra cosa?

A lo cual contesté:

-En todo el cursado participarán los supervisores. Y fue así. Tan así, que las visitas a las escuelas fuimos con ellos y las instancias de evaluación estuvieron participando.

Continuamos charlando, pero seguía el tema sobre por qué no usar esos términos. Y allí le planteamos la clave para aprobar el postítulo ya que registraríamos de sus informes y materiales de los estudiantes lo que hacen y cómo lo hacen. Es decir, la propuesta del módulo (y de todos los que conformaban la Especialización) pretendía: cambiar las prácticas de enseñanza en la escuela rural desde una didáctica coherente con el contexto de plurigrado.

En esa oportunidad se trató de dejar al menos una huella que la clave para reflexionar sobre la enseñanza en relación con mejorar los aprendizajes no es usar términos pedagógicos nuevos o de moda sino entender cómo se materializan los mismos en la mediación pedagógica.

Se recibieron del postítulo aproximadamente 60 maestros rurales. En esa época eran esos términos. Luego vinieron otros y así se vienen usando modismos como en este último tiempo leemos por todos lados “aulas heterogéneas”.

Y ahora aparece “educación disruptiva”.

No voy a abordar sobre qué es educación disruptiva. Pero sí voy a advertir y proponer.

Advertir que estamos casi frente a la misma actitud: comprarnos un término. Peor aún, comprarnos un paquete o combo creyendo que va a solucionar los problemas que tenemos en la provincia en torno a la educación. Puede sonar atractivo esto de que la educación disruptiva emplea la inteligencia artificial y la gamificación para la motivación y desempeño académico de los estudiantes. Pero lo que necesitamos pasa por otro lado.

Yo entiendo el interés (y lo valoro seriamente) del gobernador por buscar lo mejor para el sistema educativo provincial. Pero a veces, eso que se nos muestra como la gran innovación, como el gran salto transformador, no suele responder a nuestra necesidad, a nuestra diversidad, a nuestra y sólo nuestra cruda realidad, a nuestro contexto y escenario provincial. Sumado a esto ¿será lo que solicitan y requieren los docentes, actores claves de estos procesos?

Me encolumno en la idea de proponer que la provincia de Catamarca requiere de un plan educativo propio, específico para la provincia y con una fuerte conciencia transformadora que debe concretarse en todo el territorio provincial, en todas las unidades escolar, con todos los docentes y para todos los estudiantes. Esto, no es perorata. Lo planteo así porque pensar en una innovación para unas pocas escuelas, en algunos lugares y con algunos docentes genera una discriminación negativa brutal. Y una discriminación negativa (porque existe la otra, que suele dar buenos resultados) genera una inequidad grave acentuando más la inequidad existente.

¿Y si nos atrevemos a diseñar, proponer y desarrollar un plan provincial a partir de nuestras carencias, realidades, recursos y fortalezas, pensada para todos y con todos los actores?

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