jueves 20 de enero de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Sida: los desafíos que se vienen

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
1 de diciembre de 2021 - 23:52

Las desigualdades existentes en el mundo por la brecha entre países ricos y países pobres y hacia adentro de las propias naciones incluyen también, como ha podido corroborarse dramáticamente en estos casi dos años de pandemia, al ámbito de la salud pública. La falta de vacunas en las naciones de África, por ejemplo, son un reflejo evidente de esta inequidad.

Lo mismo sucede en la lucha contra el Sida, cuyo día mundial se celebró ayer, según una advertencia lanzada por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida). “El mundo podría enfrentarse a 7,7 millones de muertes en los próximos diez años si los líderes mundiales no logran abordar las desigualdades”.

Es que los avances científicos en la lucha contra esta enfermedad, que con el tratamiento adecuado dejó de ser mortal como sucedía en los primeros años luego de detectarse el virus, no se aplican en los sectores sociales más vulnerables de muchos países pobres. Por esta razón, sigue habiendo víctimas fatales: más de 680.000 personas murieron el año pasado a causa de enfermedades relacionadas con el Sida. Las estadísticas difundidas en el último informe de Onusida consignan que el 27% de las personas que viven con el virus no tienen acceso al tratamiento.

Las cifras son preocupantes, aunque es preciso señalar que el panorama hoy es mucho mejor que el de décadas atrás, cuando la ciencia aún buscaba fórmulas eficaces para evitar las altas tasas de letalidad. En 1997 se registró el pico de nuevas infecciones, alrededor de 3 millones en todo el mundo. El año pasado fue de aproximadamente la mitad. Además, como consecuencia de los nuevos tratamientos disponibles en la actualidad, las muertes han disminuido notablemente. En 2004 fue el pico de fallecimientos: 1,9 millones de personas. En 2010 se redujo a 1,3 millones y en 2020 a las 680.000, como se señaló más arriba.

En Argentina la cantidad de casos se mantiene estable, aunque han disminuido progresivamente las muertes por el acceso universal a los tratamientos.

El desafío de la actualidad es cómo, en un contexto donde la pandemia de coronavirus hegemoniza la atención en materia de salud pública, no abandonar la lucha contra el Sida. Es que, como consecuencia de la pandemia, “el ritmo de las pruebas del VIH disminuyó casi de manera uniforme y en 2020 menos personas que viven con el VIH iniciaron tratamiento en 40 de los 50 países que informan a Onusida”, informó la organización de la ONU.

Winnie Byanyima, directora general, considera que “si bien ya antes estábamos lejos del camino para poner fin al sida, los obstáculos ahora son mucho mayores, puesto que la covid-19 sigue azotando al mundo con fuerza, lo que obliga a interrumpir los servicios de prevención y tratamiento del VIH, la escolarización, los programas de prevención de la violencia y mucho más”.

Esperar que la pandemia actualmente en curso finalice para adoptar medidas de fondo en la lucha contra el Sida es una opción absolutamente inviable. Se requiere, entonces, de retomar el camino de la prevención y de la realización de pruebas y testeos constantes, sobre todo en la población de riesgo. Solo de ese modo se podrá alcanzar la meta de la década actual, que consiste en evitar al menos 4,6 millones de las muertes tomando como referencia el ritmo actual de fallecimientos.n

Temas
Seguí leyendo

Te Puede Interesar