“Candelas del Oeste” es el quinto proyecto de extracción de litio que se pone en marcha en Catamarca en el contexto de la fiebre del oro blanco. De los cuatro restantes solo el “Fénix”, que desarrolla la empresa Livent, está en producción, desde hace varios años. “Sal de Vida”, de Galaxy, “Sal de Oro”, de Posco, y “Tres Quebradas”, de Liex, todavía no ingresaron en esa etapa.
Los representantes de la firma australiana “Galán Exploraciones” informaron al Gobierno el inicio de los sondeos para determinar las reservas del área, localizada al oeste del Salar del Hombre Muerto, en Antofagasta de la Sierra.
En el período de exploración, que se extenderá este año y el próximo, se realizarán perforaciones para ubicar reservas y se instalará una planta piloto para desarrollar estudios y establecer la factibilidad técnico-económica del yacimiento. Actualmente, la compañía cuenta con campamentos para alojar hasta 60 personas, con el compromiso de contratar el 70% de mano de obra local, en especial de las comunidades cercanas.
Los estudios previos contemplan una producción potencial de 20.000 toneladas de carbonato de litio, en un horizonte de inicio de cuatro años.
La noticia abona la línea minera del Gobierno, volcada decididamente al aliento de la producción de litio, mientras el inicio de las actividades en Agua Rica, emprendimiento de oro y cobre ubicado en Andalgalá, se dilata sin novedades significativas.
Pocos días antes de la reunión en Casa de Gobierno con los representantes de Galán Expoloraciones, mientras el gobernador Raúl Jalil participaba de la gira por Rusia y China del presidente Alberto Fernández, Liex, a cargo de Tres Quebradas, comprometió una inversión de 380 millones de dólares para una planta de producción de carbonato de litio en Fiambalá.
En todos los anuncios relacionados con proyectos litíferos se hace hincapié en los millones de dólares de la inversión proyectada y los puestos de trabajo que se generarán.
Se evita abordar lo que tiene que ver con la renta que los emprendimientos arrojarían al erario. Los motivos de esta omisión son políticos: los ingresos por la explotación del litio serán muy inferiores a los que en su momento rindió Bajo La Alumbrera, no solo porque los montos involucrados son mucho menores, sino también porque en el caso del oro blanco la Provincia no está asociada a los inversores privados.
Las millonadas que la explotación de Bajo La Alumbrera permitió embolsar al Estado provincial no se tradujeron en progreso, sino que se licuaron entre clientelismo, corruptelas y veleidades faraónicas. Ese fracaso pesa mucho más que los riesgos ambientales en el arraigo de la prédica antiminera, que se orienta ahora al negocio del litio. Las tensiones al respecto surgen periódicamente y precipitaron incidentes policiales en Antofagasta de la Sierra.
A la narrativa minera oficial le falta trazar un horizonte confiable para los pueblos que están en las zonas de incumbencia de los emprendimientos, que les garantice la posibilidad de prosperar más allá del agotamiento de sus fuentes minerales.n