lunes 8 de julio de 2024
Análisis

Más de 61 mil nuevos habitantes: desafíos actuales con perspectiva futura

Por el Dr. Daniel Esteban Quiroga (*)

Los censos nacionales de población son herramientas fundamentales para los gobiernos y las sociedades en general, ya que proporcionan datos precisos y actualizados sobre la composición demográfica de un país, incluyendo detalles como edad, género, etnicidad, ubicación geográfica y otras características relevantes.

A pesar de que se destaca constantemente la importancia de estos datos como una materia prima única y crucial para el diseño informado de políticas públicas, esto se debe a las características inherentes de esta fuente de información: el empadronamiento individual, la universalidad, la simultaneidad y la periodicidad. Sin embargo, en el ciclo de diseño e implementación de políticas públicas, la etapa de evaluación todavía continúa siendo subdesarrollada.

El último censo plantea desafíos importantes en relación con una dinámica poblacional cada vez más desafiante y urgente para la implementación de políticas inmediatas. Los datos recientemente publicados sobre la provincia de Catamarca muestran un patrón de crecimiento que refleja una tendencia similar a la observada en la Región NOA, con un leve incremento que, sin embargo, no alcanza los niveles anteriores a la caída significativa experimentada entre 2001 y 2010.

A pesar de estos hallazgos, este fenómeno ha sido poco analizado. Lo observado hace referencia al incremento de una migración regional persistente y a la caída de la tasa de natalidad, consecuencias de la extensa recesión experimentada por el país en la década anterior. En este sentido, la combinación de estos factores con el también observado descenso de la mortalidad, evidencian una región en un estado más atrasado de la transición demográfica.

Sin embargo, provincias como Catamarca exhiben tendencias similares a lo nacional de una transición demográfica avanzada, lo que se refleja en desafíos en la estructura de edad de la población, con una presencia significativa de adultos mayores que ejercen presión sobre los sistemas de pensiones, salud y cuidado a largo plazo. Esta situación también podría llevar a una reducción en la fuerza laboral disponible, lo que a su vez podría disminuir la capacidad de crecimiento económico, a menos que se implementen políticas adecuadas para contrarrestar este efecto.

Dentro de la provincia, los datos presentan aún más desafíos, con una variación positiva en todos los departamentos (véase Tabla 1). La Región Centro mostró el menor crecimiento poblacional registrado, una tendencia que se ha observado con diferencias significativas entre los departamentos que la componen. Ambato y Paclín fueron los departamentos que más crecieron durante el período de interés, revirtiendo así el crecimiento negativo observado en el período anterior. Este aumento podría ser atribuido a la expansión del sector turístico, la mejora de las rutas y la instalación de nuevos emprendimientos como moliendas.

La Capital de Catamarca, centro político y administrativo, es la única que experimenta una disminución, posiblemente como respuesta a la migración interna hacia el interior de la provincia y provincias vecinas, así como a la implementación de políticas públicas.

Una de las regiones de la provincia que ha experimentado mayor crecimiento poblacional es la Región Oeste, destacándose los departamentos de Santa María y Tinogasta, que han logrado revertir el crecimiento negativo del periodo anterior. Este cambio puede atribuirse a varias políticas implementadas en sectores como el turismo y sus derivados, el acceso a servicios, la mejora de la conexión terrestre entre departamentos, la explotación vitivinícola y los significativos incentivos para la explotación minera.

Es importante destacar en el análisis al departamento de Antofagasta de la Sierra, ubicado en la Región de la Puna, que ha registrado el mayor crecimiento poblacional de toda la provincia. Este incremento, al igual que en otros departamentos, puede atribuirse a políticas de desarrollo productivo, incentivos al turismo y mejoras en el acceso a servicios como electricidad, escuelas y pistas de aterrizaje. Sin embargo, el principal factor de crecimiento parece ser la actividad minera, específicamente la expansión de la producción de litio. A pesar de este crecimiento reciente, es notable que la población en la Puna haya sido muy fluctuante, especialmente desde 1970.

Teniendo en cuenta estos patrones y la experiencia en el análisis demográfico, se pueden anticipar algunos desafíos futuros. En primer lugar, es crucial prestar atención al ritmo de crecimiento de la estructura por edad de la provincia y gestionar acciones que prevean las presiones de una transición demográfica avanzada, como la carga sobre los sistemas previsionales y de salud.

Además, es necesario abordar la posible reducción en la fuerza laboral mediante incentivos al empleo y el desarrollo económico sostenible. Este desarrollo debe ser diverso y no concentrarse en una o dos actividades principales y esporádicas.

Finalmente, es importante implementar políticas que impacten en la redistribución de la población y gestionen la migración interna, evitando la emigración y generando incentivos para retener mano de obra altamente capacitada, especialmente en el interior de la provincia.

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(*) Profesor e investigador de Facultad de Humanidades (UNCA), del Instituto Regional de Estudios Socio-Culturales (CONICET-UNCA) y del Instituto de Investigación en Estadística y Demografía (FCEYA-UNCA).

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