Investigación. El fiscal federal Santos Reynoso investiga a Adhemar Capital desde septiembre de 2020.
Todos los días se arma a las puertas de la financiera Adhemar Capital, ubicada en la zona oeste de la ciudad, un cuadro de inquietantes proyecciones. Gran cantidad de personas forman enormes colas para gestionar la devolución del dinero que invirtieron o renegociar sus contratos, en un clima de tensión en escalada. La semana pasada, un sujeto se presentó pistola al cinto para exigir respuestas a quienes le habían prometido utilidades exorbitantes por su dinero que parecen no estar en condiciones de cubrir en lo inmediato. Aunque el arma resultó ser una réplica, la furia del personaje distaba de la impostura. El episodio policial tuvo un desenlace grotesco, pero es una muestra de las derivaciones que podría tener el conflicto si no se toman recaudos.
En base a un análisis técnico sobre la actividad realizada por Adhemar Capital entre el 28 de agosto y el 31 de diciembre de 2020, el Banco Central solicitó a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) que indague sobre la posibilidad de que la empresa esté desarrollando un fraude. Por otro lado, la Comisión Nacional de Valores intimó a la firma y a su propietario, Edgar Adhemar Bacchiani, a cesar con sus operaciones por no estar inscriptos para hacerlas.
La incertidumbre que estos hechos objetivos provocó entre quienes le entregaron su dinero no indujo respuestas consistentes de la empresa, cuyo titular se limitó a anunciar acciones legales contra quienes a su criterio lo difaman, conjeturar sobre supuestos complots en su contra y aseverar que su negocio es ajeno a la competencia de la Comisión Nacional de Valores y el Central.
Sin embargo, la Fiscalía Federal de Catamarca, a cargo de Santos Reynoso, tiene abierta desde septiembre de 2020 una investigación preliminar sobre Adhemar Capital. El seguimiento judicial se inició de oficio, a partir de datos acercados al fiscal Reynoso por Gendarmería, en la misma época que el Central evaluaba el desempeño de la financiera.
Desde entonces, se levantó el secreto bancario sobre sus cuentas y se requirieron informes a la CNV que dieron lugar a la intimación mencionada.
Bacchiani se presentó hace dos semanas en la Fiscalía para ponerse a disposición y poder contribuir con pruebas a la investigación.
Concluido el procedimiento, Reynoso debe decidir si existen elementos suficientes para iniciar una causa, o bien desestimar la alternativa.
Dado el cariz que han tomado los acontecimientos, sería conveniente que apure el tranco, cualquiera sea el sentido de su decisión.
La ansiedad de los clientes de Adhemar Capital por el destino de sus ahorros es a esta altura inocultable y se traduce en un hervidero de rumores y versiones que se multiplican por las redes sociales a los que se suman, para mayor angustia de quienes han comprometido todo su patrimonio y se han endeudado para entrar en un negocio que se postulaba seguro, la información sobre la situación que la misma firma atraviesa en su sede de Tucumán y el sinuoso derrotero del proceso que se sigue a nivel nacional contra el holding Generación ZOE y su fundador, Leonardo Cositorto.
El escenario es potencialmente explosivo y una definición de la Justicia Federal contribuiría a apaciguarlo.
La investigación preliminar podría ser incluso propicia para que Bacchiani explique los pormenores de su modelo de negocios y las razones por las que en este momento se ve impedido de satisfacer las exigencias de quienes hasta no hace mucho confiaban ciegamente en su solvencia profesional como “trader” de criptomonedas.
Seguir dilatando los tiempos del procedimiento, por el contrario, equivale a dejar librado el conflicto a una inercia cuya peligrosidad puede fácilmente constatarse con solo darse una vuelta cualquier mañana por la sede de Adhemar Capital. n