La Argentina atraviesa uno de sus momentos de división más duros en democracia. Mientras tanto, la Selección de fútbol sigue haciendo historia.
Por Pía Cabral
La Argentina atraviesa uno de sus momentos de división más duros en democracia. Mientras tanto, la Selección de fútbol sigue haciendo historia.
El equipo que dirige Scaloni no solo demostró que es capaz de imponerse y recuperar el control en los últimos minutos, si no que los jugadores son verdaderos bailarines en la cancha, capaces de encontrar el eje para continuar la danza cuando todo parece desequilibrase.
Algo muy parecido a lo que sucede con la democracia, y las decisiones que nos dan el dominio de resolver a quienes le damos o le quitamos el poder. En el tango, el dominio está dado por el equilibrio en el sostenimiento del eje entre dos cuerpos. En la cancha, el eje es el temple.
Nostalgia, pasión y dominio de la pista. Lo que todo bailarín sabe de la milonga. Y la entrega de cerrar los ojos cuando el tango y la hondura lo requieran.
Un bailarín sabe leer el cuerpo del otro. En la cancha como en la democracia, las y los argentinos aprendimos a leer el sentido de las jugadas: dejar de correr detrás de la pelota y recuperar la posesión cuando el campo se inclina en la dirección contraria.
La democracia argentina, llena de contradicciones, esculpió una ciudadanía que talla su complejidad en medio de la crisis. Capaz de levantarse en el minuto 86 para dar vuelta un resultado y empezar de nuevo. Como el suspiro que reanima el ritmo en la pista después de un adagio. Porque primero hay que saber sufrir.
Nuestros jugadores nacidos y criados en democracia, nos recuerdan hoy que la mayor muestra conciencia democrática, es la capacidad de recuperar el juego. Mamaron esta conciencia de la teta matria.
La capacidad de leer el partido, recuperar la posesión, y cambiar el ritmo cuando necesitamos la pelota de nuestro lado, es una de las mayores habilidades aprendidas en democracia.
“Estamos sentando las bases para cien años de liberalismo, y al que no le guste que se vaya a Cuba”, asegura Milei. Un mandatario que intenta imponer su propio régimen. Pero el tango como el fútbol, dos expresiones tan argentinas como la democracia, tiene custodios que saben cuándo hay que sostener el firulete o gambetear un sanguchito para alcanzar el gol.
Durante la campaña presidencial de Bill Clinton, en 1992, su asesor James Carville acuñó la frase: “Es la economía, estúpidos”, ante el análisis sobre la preocupación primera de los votantes. El bolsillo y la situación financiera general. La economía como factor decisivo en los resultados electorales.
La encuestadora Aresco, de Federico Aurelio, analizó el ánimo social, y concluyó que la insatisfacción económica persiste. La imagen de Milei es regular, un 42,8% de los encuestados lo elegirían porque no encuentran una oposición que los convenza. Un 55,1% manifestó que no le gusta Milei, aunque en los dos últimos meses se detuvo la caída de la imagen del presidente, que meses anteriores se desplomó hasta un 10%.Un 33,8% tienen una imagen muy mala, y solo un 10%sostienen el núcleo duro que conserva la imagen positiva. El foco del Gobierno está puesto en los votantes de segunda vuelta que lo llevaron a la presidencia.
Según la misma encuesta el 58% de los hogares argentinos se endeudó para cubrir gastos corrientes. El 18% tiene demoras en los pagos.
Desde Atlanta, Messi envió un mensaje a los argentinos, después de dedicarnos el triunfo: “Sabemos que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, no llega a fin de mes”. El nuevo vocero intentó contrarrestar con datos de la gestión.
¿Cómo se gobierna tan lejos del pueblo?
El gesto de Lo Celso, después del partido contra Inglaterra, tuvo consecuencias políticas insospechadas. El oficialismo no logró reunir los votos para el tratamiento de la Ley de Tierras. El impacto atizó el reclamo por la soberanía nacional, dejando en suspenso una medida controvertida y ampliamente resistida por distintos sectores sociales.
Agorero, Milei pronosticó una multa millonaria para la Argentina por desplazar la sábana que reclama como en cada rincón del país “Las Malvinas son argentinas”. El más argentino de los reclamos, salvo para el hijo putativo de Margaret Thatcher. Que va´cer, hay jugadores de toda la cancha, y políticos de metegol.
La selección interpela desde el poder que le dio su desempeño brillante. ¿El Gobierno los va a acusar de Kukas?
Es solo un pedazo de tierra. Es solo una pelota. Es solo una danza.
Es el fútbol, estúpido.
Primero nos libramos de los ingleses. Segundo España.