lunes 27 de junio de 2022

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Editorial

Discursos que enferman

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20 de mayo de 2022 - 08:14

Los discursos discriminatorios y de odio son un problema cada vez más visible. Esta realidad significa, por un lado, que son muchos y reiterados, y por otro que ahora se los problematiza, es decir, no se los tolera tan fácilmente, no se los deja pasar, no se ignoran alegremente sus consecuencias. Al contrario, se los señala, como corresponde, como una agresión irracional e injustificable.

Son discursos que estigmatizan o promueven el racismo, la xenofobia, la intolerancia religiosa, que atacan a las disidencias sexuales. Y además, lo peor, alientan muchas veces comportamientos violentos. Son también discursos que enferman a la sociedad. Ocurren en la cancha en cada partido, todo el tiempo, pero también en conversaciones informales, en redes sociales y hasta en los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales.

Que se difundan a través de algunos medios de comunicación adquiere una gravedad mucho mayor, sobre todo si los profieren comunicadores sociales o personas que ofician de tal rol. Y son más comunes de lo que se piensa. Según un informe elaborado por la Agencia Presentes, que se especializa en la temática de género, diversidad y derechos humanos, en la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual se reciben cada semana cientos de denuncias por opiniones discriminatorias vertidas en programas de televisión sobre opiniones discriminatorias vertidas en programas de televisión, la mayoría de ellos sobre temáticas transfeministas, de géneros y colectivos de la diversidad sexual. Solo en lo que va del mes de mayo, recibió más de 600 denuncias sobre discursos discriminatorios difundidos en diferentes segmentos y días de la semana por la conductora de televisión Viviana Canosa.

De todos modos, la Defensoría no tiene la potestad de sancionar. Le corresponde al ENACOM (Ente Nacional de Comunicaciones) esa facultad, que sin embargo no la ejerce muy frecuentemente. Lo que sí gestiona la Defensoría son medidas reparatorias que pueden ser capacitaciones, pedidos de disculpas o garantizar un espacio a las personas que vieron vulnerados sus derechos, lo cual parece insuficiente.

Un debate que merece ampliarse es acerca de los límites que tiene la libertad de expresión, que a veces sirve de argumento para que los que disparan discurso de odio desde los medios audiovisuales intenten justificar su proceder, cuando atenta contra ciertos intereses públicos o los derechos de otras personas. Como señala la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), “el derecho a la libertad de expresión no es un derecho absoluto y está sujeto a limitaciones”.

La multiplicación de las denuncias ante los discursos de odio es señal de avance de la conciencia respecto de que no es posible tolerarlos en la vida democrática. Que sigan proliferando en medios audiovisuales es indicativo, por el contrario, de que el camino para combatirlos es aun largo y lleno de obstáculos.

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