lunes 31 de agosto de 2026
Análisis

Dinero, precios y créditos ¿por qué nos endeudamos?

Por Lic. Juan José Sánchez (*)

“Si usted no entiende lo que dice un economista, pídale que le explique; si vuelve a no entender, que le explique otra vez; si a la tercera vez no entiende, entonces lo están engañando”. Raúl Scalabrini Ortiz

"En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle". Arturo Jauretche

Vamos a seguir este consejo. Vamos a explicar cómo funciona el dinero, los precios, los créditos y la deuda, usando ejemplos cotidianos, como si estuviéramos hablando de melones y alcancías.

1. LA TEORÍA SIMPLE DE LA INFLACIÓN (Y SU PROBLEMA)

Algunos economistas (los "monetaristas") dicen que la inflación (que todo suba de precio) solo pasa por una razón: porque hay mucho dinero dando vueltas. Piensan que si hay mucha plata, la gente quiere comprar muchas cosas, pero como solo hay cierta cantidad de productos, esos productos valen más. Si hay exceso de dinero, se recalienta la economía y el bien escaso (las mercancías reales) aumentan su valor respecto del dinero (la mercancía ficticia abundante).

¿Esa idea suena lógica? Bien, sigamos por ahí. ¿Qué pasa cuando hay poco dinero circulando? Según esa misma teoría, si “no-hay-plata”, los precios deberían bajar: baja la demanda efectiva (la de los que tienen la plata), quedan mercancías sin vender, bajan los precios de las mercancías sin vender, y se equilibra la cantidad de dinero con el valor de las mercancías. Pero en la vida real, eso no pasa siempre. ¿Por qué? El principal motivo suele ser que las cosas no valen solo por la necesidad de la gente y el dinero que circula, sino porque cuestan trabajo y recursos hacerlas. Un pan no puede bajar de precio un día, si la harina y el trabajo del panadero cuestan lo mismo que el día anterior.Entonces, uno de los motivos por los que no bajan es porque tienen un valor real: la reproducción de las condiciones que lo generaron (naturaleza externa -recursos-, y naturaleza interna -fuerza de trabajo-).

Entonces, cuando el dinero escasea, ocurre un problema grave: las mercancías (los productos) se mueren. ¿Cómo se muere unamercancía? Muy fácil: se queda en el estante, sin venderse. Nadie la compra porque no hay plata. Y si no se vende, la fábrica no produce más, y el trabajador se queda sin trabajo. Ese es un escenario de "crisis": queda mercancías sin realizarse (sin venderse), no todas las necesidades pueden ser cubiertas y no toda la fuerza de trabajo puede ser contratada.

2. LA REGLA DE ORO DEL DINERO Y LOS PRODUCTOS

Para que una economía funcione bien, en cada momento, todo el dinero que hay en circulación debe ser suficiente para comprar todos los productos que se están vendiendo.

Digámoslo mejor: En un instante dado, si tomamos sólo el dinero que efectivamente está siendo ofrecido en el mercado para comprar bienes, ese monto debe ser equivalente al valor total de las mercancías que se están ofreciendo en ese mismo instante.

Imaginemos un pueblo pequeño. En ese pueblo hay solo 100 pesos en total, y los comerciantes ofrecen frutas, ropa y pan por un valor total de 100 pesos. Todo encaja: con los 100 pesos se compran todas las cosas. Si bien no estaría exento de desigualdades, todos los productos podrían ser adquiridos por todos los miembros de esa sociedad.

Pero si de repente solo hay 80 pesos en el pueblo, y los productos siguen valiendo 100 pesos, entonces alguien se queda sin poder comprar y algunos productos no se venden. El frutero tendrá frutas podridas, el panadero pan duro, y el sastre ropa sin estrenar. Eso es un desastre: sobra producción y falta dinero. Alguien se queda sin trabajo y sin poder satisfacer sus necesidades, pero la mercancía está ahí, en el estante sin vender.

3. LA SOLUCIÓN MÁGICA: EL CRÉDITO Y LAS FINTECH

Cuando no hay suficiente dinero en efectivo, el sistema financiero (los bancos) inventa una solución: crean dinero. ¿Cómo? A través de los créditos y su correlato: la deuda. Ya no hace falta que el Banco Central emita y deje liberado la totalidad del dinero. Los bancos, a través del crédito y la deuda, pueden "crear-dinero", pueden emitir.

Los bancos y las aplicaciones de préstamos (las famosas "Fintech") te ofrecen plata que no tenés hoy, pero que podrías tener en el futuro. Es como si te dieran un adelanto de tu próximo sueldo.Es decir, estás anticipando consumos contra ingresos futuros.

Pongamos un ejemplo clarito:

- Vos querés comprar una bicicleta que cuesta 100 pesos, pero solo tenés 50.

- La Fintech te presta los 50 que te faltan. Con un solo click en el celular, ya tenés la bicicleta.

- ¡Listo! El problema del "no-hay-plata" parece resuelto. Pero sólo a costa de tus ingresos futuros. ¿Tus ingresos futuros van a ser los mismos que los de hoy o van a crecer? Esa es la pregunta correcta.

4. LA TRAMPA DEL INTERÉS: EL MILLÓN QUE NO EXISTE

Pero ojo: “nada-es-gratis”. La Fintech no te presta por amor al arte. Te cobra un interés. Si te presta 10, al mes siguiente le tenés que devolver 11.

Ahora vamos a hacer un cálculo simple, pero muy importante, para que se entienda el peligro:

- Supongamos que somos una sociedad cerrada de 1 millón de personas.

- Cada una pide prestado 10 pesos. En total, el banco o la Fintech crea 10 millones de pesos nuevos (que antes no existían).

- Todos gastamos esos 10 millones en comprar cosas, así que la economía se mueve.

- Pero a través de las políticas fiscales, el gobierno absorbe ese movimiento achicando aún más la economía y reduciendo el circulante monetario.

- Llega el día de pagar. El banco nos dice: "cada uno debe devolver 11 pesos". Eso significa que, entre todos, tenemos que juntar 11 millones de pesos.

Aquí viene el gran problema: ¿de dónde vamos a sacar ese millón de pesos extra, si en la economía solo se crearon 10 millones?Todos vamos a competir en el mercado para conseguir los 11 pesos de la deuda más el interés. Pero la economía no se agrandó, al contrario, se achicó.

La respuesta es sencilla y triste: no va a alcanzar. Alguien (o muchos) no van a poder pagar. Ese millón de pesos que falta, se convierte en deuda impaga (mora). Al menos el 10% de las deudas no se van a poder cobrar. Y si la gente no puede pagar, la próxima vez no les prestarán más, tendrán que vender sus cosas, pero como la economía se empieza a hundir, son pocos los que compran, y los precios de las máquinas, los vehículos y las propiedades, reducen su valor. Unos se deshacen de sus ahorros y bienes acumulados y otros, los muy muy pocos que ganan y concentran el dinero pueden comprar a precios de remate.

EL RESUMEN PARA NO OLVIDAR

Después de todo esto, hay tres ideas centrales que tenemos que guardar en la cabeza, como si fueran las reglas de un juego:

1) El equilibrio es necesario: En cada momento, la cantidad de dinero que hay en la calle debe ser equivalente al valor de todas las cosas que se están vendiendo. Si falta dinero, sobran productos y falta trabajo.

2) El crédito crea dinero de la nada (pero con costo): Los bancos y las aplicaciones no imprimen billetes, pero "crean" dinero digital cuando te prestan. Ese dinero es real para comprar hoy, pero es una deuda que tendrás que pagar mañana con intereses.

3) Cuando la economía se achica, todos pierden: Si hay menos dinero circulante, las fábricas producen menos, los comercios venden menos, y la gente queda sin trabajo. Los productos se pudren en los depósitos y las deudas no se pagan. La "muerte de la mercancía" se convierte en la muerte del bolsillo de la gente.

¿CÓMO SE PUEDE ESCAPAR DE ESTA TRAMPA?

En la Argentina actual, la política de tipo de cambio bajo y el ajuste fiscal se potencian y profundizan la trampa. Pero este es solo un caso; el mecanismo subyacente de explotación por deuda es universal.

Para romper esta trampa, la sociedad tiene que desarrollar sus capacidades de trabajo y producción. Un camino fácil pero engañoso escrecer en la producción y exportación de commodities. Y un camino difícil escrecer en productividad real.

Pero ojo: cualquiera de los dos caminos, si no va acompañado de distribución del ingreso (siempre producido socialmente), el problema no se resuelve, solo se disfraza en la maraña de los grandes números de “la macro”.

Esa distribución debe ser desde abajo hacia arriba y horizontal, en todo el territorio. No basta con generar 40.000 puestos de trabajo en Neuquén.Los 640.000 desocupados y más de 2.800.000 trabajadores precarizados o informales del Conurbano Bonaerense no se van a mudar a Neuquén.Ytoda la cordillera no va a alcanzar para darle trabajo a todas y todos los argentinos.

No basta con producir más; hay que asegurar que la gente tenga ingresos para comprar ese plus de producción. Si no, el crédito privado vuelve a ser el parche, y el ciclo de explotación por deuda se repite.

(*) Juan José Sánchez es Lic. en Administración; Lic. en Comercio Internacional; Especialista en Gestión de la Economía Social y Solidaria (EGESS - UNQ); y Especialista en Planeamiento Educativo (IIPE - UNESCO). Es miembro del Instituto de Investigación Cecilia Grierson. [email protected]

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