viernes 28 de agosto de 2026
Cara y Cruz

Récord judicial

En medio de las controversias por los resultados de la gestión y las internas del gabinete, que el incendiario estilo de Javier Milei exacerba hasta un paroxismo insólito, el desempeño del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques se destaca por su eficacia: en solo cinco meses, consiguió cubrir casi 180 de las más de 300 vacantes que había en el Poder Judicial de la Nación cuando accedió al puesto, en tres sesiones de la Cámara de Senadores signadas por consensos sólidos, apenas matizados por alguna finta reglamentaria o chicana de orden menor.

El plenario de ayer, en el que se habilitaron las designaciones de María Busleiman y María Virginia Miguel Carmona para regularizar la integración del Tribunal Oral Federal de Catamarca, no se apartó de la norma. 66 de los 67 pliegos puestos a consideración del cuerpo se aprobaron por unanimidad; el kirchnerismo solo se opuso a Pablo Bertuzzi, que de todos modos quedó como camarista federal con 44 votos contra 23.

Con tanta sardina en el desierto, Mahiques le ofrece a Milei un éxito concreto para exhibir, con el valor agregado de que la oposición tiene muy poco margen para objetarlo, ya que contribuyó a construirlo con su anuencia en el Senado.

Cuando Mahiques asumió, en marzo, el Poder Judicial y el Ministerio Público bordeaban las parálisis institucional. Las vacantes superaban los 300 cargos, más del 30% del mapa judicial federal. La falta de jueces con nombramiento definitivo implicaba tribunales colapsados, magistrados subrogando dos o tres juzgados a la vez y una lentitud exasperante.

Con tanta sardina en el desierto, el ministro Mahiques le ofrece a Javier Milei un éxito de gestión concreto para exhibir Con tanta sardina en el desierto, el ministro Mahiques le ofrece a Javier Milei un éxito de gestión concreto para exhibir

Frente a este escenario de vacancia estructural, la estrategia del Ministerio se orientó a dinamizar los canales de negociación. El resultado pragmático está a la vista: sin contar con mayoría en la Cámara de Senadores, la tasa de puestos sin cubrir se redujo drásticamente, a un rango de entre el 10% al 12%.

Es natural que la celeridad en la cobertura de vacantes sensibles, especialmente en fueros neurálgicos como la Justicia Federal porteña o en la conformación de cámaras de apelación estratégicas, genere suspicacias y críticas.

Las discusiones en torno al perfil de los designados, los equilibrios políticos de los nombramientos y la negociación de consensos son una constante histórica en la Argentina cada vez que la Cámara Alta se aboca a la tarea de otorgar acuerdos constitucionales.

Frente a las previsibles controversias y conjeturas, la restitución de la operatividad institucional al Poder Judicial es un dato medular.

Todos los pliegos aprobados respetaron estrictamente el cauce republicano. Se conformaron las ternas vinculantes elaboradas y aprobadas por las mayorías calificadas del Consejo de la Magistratura, el Poder Ejecutivo eligió de ellas para elevar sus propuestas al Senado y el Senado cumplió con el correspondiente trámite de audiencias públicas antes de elaborar los dictámenes en la Comisión de Acuerdos.

Desde la perspectiva de la gestión pública, el beneficio derivado de este avance es concreto e inmediato. La sustitución progresiva de los esquemas de subrogancia por jueces titulares aporta previsibilidad procesal, disminuye el riesgo de nulidades y recusaciones que suelen plagar a los interinatos prolongados y ataca de manera frontal la mora judicial.

En un contexto político signado por la confrontación permanente y la dificultad del Gobierno nacional para mostrar logros de gestión en diversas materias, el desempeño del Ministerio de Justicia sobresale por resultados obtenidos de la articulación política.

La reducción de más de la mitad del déficit de vacantes judiciales se erige en una de las marcas más contundentes de la gestión libertaria en lo que va del año.

Tendrían que buscar antecedentes los estrategas comunicacionales libertarios, que no saben ya de qué piedra sacar aceite para dar alguna buena noticia. Capaz que puedan postular la cobertura de cargos judiciales como una de “las más grandes de la Humanidad” y moderarle un poco la iracundia al Presidente.

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