jueves 29 de septiembre de 2022

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Editorial

Desafíos mortales

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8 de agosto de 2022 - 00:20

La muerte de un niño de 12 años ha vuelto a poner en la superficie del debate público los riesgos de algunos de los denominados desafíos virales. Archie Battersbee, de Inglaterra, sufrió muerte cerebral cuando practicaba Blockout challenge, que consiste en aguantar la respiración al límite, aunque sea estrangulándose, mientras otra persona, que es testigo de la pérdida de conocimiento, graba con un celular. Este desafío viral está de moda actualmente en redes sociales y especialmente a través de TikTok, y conlleva graves y evidentes peligros.

Quienes más practican este tipo de desafíos son adolescentes, de modo que los padres o mayores a cargo deben estar atentos a lo que los chicos hacen en sus redes sociales. No todos los retos son malos o peligrosos. De hecho, hay algunos que lograron gran circulación y reproducciones por promover acciones solidarias o de concientización respecto, por ejemplo, de algunas enfermedades. Se recordará el Ice Bucket Challenge, que consistía en tirarse un cubo de agua fría en el cuerpo y retar, mediante una nominación, a hacer lo mismo a otros. El objetivo era concientizar y recaudar dinero para investigar la esclerosis lateral amiotrófica. Otro reto virtuoso es el Pañuelo Challenge, en el que diferentes usuarios se colocan un pañuelo en la cabeza con el propósito de concientizar sobre el cáncer infantil.

Pero hay otros que son sumamente riesgosos y han ocasionado en los últimos años numerosas muertes o suicidios en el mundo. Tal vez el más dañino, y que en su práctica ha ocasionado mayor número de víctimas es el recordado “juego” de la ballena azul, un desafío que consta de cincuenta pasos en los que los adolescentes van siendo conducidos por el camino de la autoflagelación hasta llegar al último desafío, consistente en quitarse la vida. Más de 130 niños o adolescentes se suicidaron solo en Rusia, el país de origen de este desafío.

El hecho de que las víctimas fatales de estos desafíos sean de países situados a miles de kilómetros no debe hacer pensar que los riesgos son lejanos El hecho de que las víctimas fatales de estos desafíos sean de países situados a miles de kilómetros no debe hacer pensar que los riesgos son lejanos

Hay otros igual de peligrosos y que ahora están de moda, como “48 horas desaparecido” (que consiste en desaparecer sin dejar rastro durante ese lapso), “el cascarón” (en el que hay que comer todo tipo de alimentos con el envoltorio), o “al aire” (se arrojan objetos pesados al aire que caen sobre personas reunidos en un círculo).

Como ya se ha dicho en otras oportunidades en este mismo espacio, hay polémica respecto de la conveniencia de darle entidad al tema de los desafíos virales, pues hay quienes sostienen que lo mejor sería ignorarlo para evitar que se hable de él y de ese modo se propague. Pero el peligro que encierran aconseja reflexionar sobre la problemática y pensar acerca de las estrategias para que los chicos no se sumen a retos de esta índole, sino más bien a otros que impliquen aportes virtuosos a la sociedad.

El hecho de que las víctimas fatales de estos desafíos sean de países situados a miles de kilómetros no debe hacer pensar que los riesgos son lejanos: se viralizan por redes sociales y se reproducen en cada lugar del mundo donde hay un niño o un adolescente conectado a internet. También, por supuesto, en Catamarca.

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