ver más
Opinión

A 50 años del golpe. Más memoria, verdad y justicia

Por Rodrigo Morabito (*)

24 de marzo de 2026 - 10:47

Hubo un tiempo en la Argentina en que el silencio no era una elección, sino una forma de sobrevivir.

Era de noche, casi siempre de noche. Los autos sin patente se detenían sin hacer ruido. Las persianas bajaban rápido, los vecinos miraban sin mirar, y las palabras quedaban atrapadas en la garganta. Nadie preguntaba demasiado. Nadie quería saber demasiado. Porque saber podía costar la vida.

El 24 de marzo de 1976 no fue solo una fecha: fue el inicio de un abismo. El comienzo del terrorismo de Estado, del plan sistemático de desaparición de personas, de centros clandestinos donde el horror se volvió rutina. Fue el inicio de ese período que la historia nombró como el Proceso de Reorganización Nacional, pero que el pueblo recuerda, sobre todo, como el tiempo del miedo.

Madres que salían a buscar a sus hijos sin saber que esa búsqueda sería eterna. Padres que aprendieron a callar para proteger a los que quedaban. Jóvenes arrancados de sus casas, de sus estudios, de sus sueños. Bebés nacidos en cautiverio, apropiados como si la identidad fuera un objeto que pudiera robarse.

Y sin embargo, incluso en la oscuridad más profunda, hubo quienes resistieron. Hubo pañuelos blancos caminando en ronda cuando todo invitaba a huir. Hubo voces que, aun temblando, dijeron lo que otros querían ocultar.

Con el regreso de la democracia, el país comenzó a reconstruirse sobre una consigna que no admite concesiones: MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA. El informe Nunca Más no fue solo un documento: fue un grito colectivo, una prueba irrefutable, una forma de decirle al mundo (y a nosotros mismos) lo que había pasado.

Pero la memoria no es un acto del pasado. Es una responsabilidad del presente.

Porque cada vez que se relativiza el horror, cada vez que se banaliza la violencia, cada vez que se intenta justificar lo injustificable, se abre una grieta peligrosa en la democracia.

Recordar no es quedarse anclado en el dolor. Es impedir que el dolor se repita.

A 50 años del golpe, la consigna sigue siendo urgente, necesaria, irrenunciable:

NUNCA MÁS.

(*) Juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca. Profesor adjunto de Derecho Penal II de la Universidad Nacional de Catamarca. Miembro de la Mesa Nacional de Asociación Pensamiento Penal. Miembro del Foro Penal Adolescente de la Junta Federal de Cortes (Jufejus). Miembro de Ajunaf. Miembro de la Red de Jueces de Unicef.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar