EDITORIAL

Era víctima

viernes, 11 de junio de 2021 · 01:07

Los jueces del Tribunal Oral Federal de Catamarca, Enrique Lilljedahl, Juan Carlos Reynaga y José Camilo Quiroga Uriburu reconocieron el miércoles, al sobreseer a una joven que padeció trata de personas y explotación sexual en una causa en la que estaba acusada de narcotráfico, la indefensión en la que vivió desde muy pequeña y de la que también es responsable el Estado.

La mujer había llegado imputada por “tenencia de estupefacientes y transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas”, junto con Elsa Hidalgo y Luis David Perea, este último con condenas previas por violación a la ley de estupefacientes.

La decisión de los magistrados es justa, deriva de una interpretación correcta de los hechos y evitó que se consume un nuevo atropello contra una mujer que llegó a juicio acusada de un delito pero que en realidad es una víctima. Víctima de las personas que la sometieron desde sus doce años a trata de personas, abusos sexuales y violencia de género, pero también de un Estado que no la protegió y que no investigó las denuncias por ella presentadas oportunamente. En distintas unidades judiciales había denunciado ser víctima de abusos y violencia. Sin embargo, nunca se investigaron: fueron papeles que terminaron en los cajones de las oficinas judiciales. 

La Justicia no puede evaluar los hechos que se le presentan en una causa sin analizar el contexto social en el que se producen.

El fiscal Rafael Vehils Ruiz lo expresó de manera tajante: “No existe registro de que se haya protegido debidamente a la víctima y no ingresó al programa de víctimas, a pesar de que se solicitó oportunamente, ni tampoco se investigaron los hechos que ella denunció”. “No venía denunciando, sino clamando. Estaba claro que no vendía (droga). Era más que palpable en la causa”, añadió.

Los jueces ordenaron que la joven sea incorporada a los programas de asistencia a víctimas del delito de trata de personas dependientes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y de la Dirección de Derechos Humanos de la Provincia de Catamarca.

El sobreseimiento es un buen ejemplo de cómo la Justicia no puede evaluar los hechos que se le presentan en una causa judicial descontextualizados, sin analizar la realidad social en el que se producen. Se insiste mucho, y con razón, respecto de la necesidad de que la Justicia adopte perspectiva de género, que implica un reconocimiento de que existe en la configuración de la sociedad relaciones asimétricas de poder, en las que las mujeres son víctimas. Pero también fiscales y jueces deben analizar el contexto social y las asimetrías de otras índoles que condicionan las actitudes de las personas involucradas.

La Justicia es una de las instituciones que tiene peor imagen entre la sociedad. Predomina en ella una mirada conservadora, es utilizada como ariete político y suele están involucrada en red de complicidades con el poder y con personas del mundo de la delincuencia. Pero fallos como el del miércoles en Catamarca permiten albergar esperanzas de que es posible lograr transformaciones virtuosas en ese poder del Estado.n

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