ver más
EDITORIAL

Desafíos para el 2021

2 de enero de 2021 - 01:05 Por Redacción El Ancasti

La irrupción de la pandemia puso al mundo patas para arriba. Y lo sigue haciendo, aun cuando ya ha comenzado un nuevo año cuyas características son, hoy más que nunca, difíciles de predecir.

La apuesta general es que el 2021 sea un año de mayor “normalidad” que el que acaba de finalizar. O, de acuerdo con la expresión acuñada en estos meses de angustia, de “nueva normalidad”. 

El comienzo de la vacunación ofrece esperanzas. La Argentina necesita empezar a recorrer un camino de previsibilidad no solo en términos de salud pública, sino también en materia económica. El objetivo de que la economía crezca parece cumplible, sobre todo porque el piso desde el que se parte –el 2020- es muy bajo: la caída del PBI será de entre el 10 y el 11 por ciento, según las proyecciones de los especialistas. Lo que el gobierno argentino debería lograr es que ese crecimiento sea sustentable, es decir, generado a partir de bases firmes de reactivación.

Los desafíos para el gobierno nacional son de envergadura. Por caso, deberá llegar a acuerdos con el Fondo Monetario Internacional para la reestructuración de la deuda con el organismo pero también en torno a un programa económico. Y, se sabe, el organismo, si bien luego del fracaso de su programa de asistencia al gobierno de Mauricio Macri ha revisado algunos de sus paradigmas, en general responde a los postulados generales de la ortodoxia económica y por lo tanto es partidario de un ajuste de las cuentas públicas. 

El equipo económico de Alberto Fernández sabe que es necesario un programa de responsabilidad fiscal, pero también que el Estado debe inyectar fondos para movilizar la economía, sobre todo en un año electoral. Transitar el camino del consenso con el Fondo requerirá, otra vez, de mucha pericia por parte del equipo, como fue necesario también en las negociaciones con los acreedores privados durante el año que acaba de finalizar.

Otros desafíos son, además de reducir el déficit de las cuentas nacionales –las cuentas fiscales provinciales están muchos más ordenadas, salvo excepciones- dejar de perder reservas, empezar a ordenar el caos de los precios relativos de la economía y, fundamentalmente, contener la inflación que, según el consenso de los analistas, será más alta que la de este año, que cerrará en torno al 38 por ciento, más baja de todos modos que las dos últimas del gobierno de Cambiemos, que superaron el 50 por ciento.

Otro escollo será el de las presiones cambiarias, que podrían forzar una devaluación. Si ésta no es bien administrada, ocasionaría perjuicios notables, como ocurrió con las sucesivas devaluaciones acaecidas durante 2018 y 2019. 

El escenario es complejo, aunque a favor del gobierno juega que tiene, por la buena negociación con los bonistas, un 2021 bastante despejado en materia de pago de deuda. Resta saber qué ocurrirá con la pandemia. Como se dijo, la llegada de las vacunas alientan la esperanza, pero sería apresurado suponer que la solución definitiva esta a la vista.n

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar