Carta al director

La difícil obra de Mate de Luna

miércoles, 1 de julio de 2020 · 01:00

Señor Director:

El día 23 del corriente, una nota dirigida a este prestigioso diario daba cuenta de la desobediencia del fundador de San Fernando del Valle de Catamarca, el gobernador de Tucumán, Fernando de Mendoza y Mate de Luna.

El panorama de estas tierras en poder de los pueblos originarios no le fue fácil para la conquista española. Los indígenas del oeste hicieron férrea oposición al asentamiento español. El cacique Chelemín es una muestra cabal de esa lucha, como lo fue el Caupolicán en Chile o Tupac Amaru en Alto Perú. Ello explica la dificultad en el intento de fundar la ciudad en el oeste. Los indígenas eran indomables.

Las mercedes de tierras y las encomiendas precedieron por mucho tiempo a la fundación. Fernando Mate de Luna recibió la orden del rey de trasladar en un último intento la ciudad y enfrentar a los indígenas que expulsaban con bravura a quienes se atrevía a hacerlo. Las sublevaciones contra el español acontecieron en 1558 liderados por Juan Calchaquí y luego se produjo el Gran Alzamiento conducido por Juan Chelemín, que se extendió trece años entre 1630 a 1643.

La inhumana situación que sufrían los indígenas encomendados está relatada de modo brillante por la Mgter. Gabriela de la Orden en “Situación de los Pueblos Indios de Catamarca en los Siglos XVII y XVII”.

Mate de Luna recibió cédula real ordenando el traslado de Londres de Pomán al pueblo de Valle Viejo. Allí los pobladores españoles tenían bajo su dominio a indios mansos que soportaban todo el yugo y severos malos tratos de sus encomenderos españoles.

¿Quién era Fernando de Mendoza y Mate de Luna? Era un militar y colonizador español del Siglo XVII. Se desempeñó como gobernador y capitán general de la Isla de Margarita hasta 1654 y posteriormente fue gobernador de Tucumán entre 1681 y 1686.

Algo importante en legislación indiana es que establecía la obediencia a una disposición del rey, pero la distancia hacía imposible las comunicaciones inmediatas. “Se acata pero no se cumplen”. Esta frase reflejaba dos criterios diferentes. Por un lado, se reconocía en lo formal la autoridad del monarca de donde emanaba la orden y al mismo tiempo se hacía primar el propio criterio a la hora de su efectiva aplicación. Y si analizamos este comportamiento de Mate de Luna, debemos decir que casi todas las instituciones españolas en América incurrían en no cumplir, porque se imponía una realidad que lo dificultaba, a tal punto que hoy en Latinoamérica es costumbre enraizada. ¿O acaso no acatamos la Constitución y la desobedecemos?

Cuando Mate de Luna expone la necesidad de fundar, existían problemas que ameritaban una nueva fundación. Las crecidas del río del Valle provocaron verdaderas inundaciones en Valle Viejo, a lo que se agregaban otras calamidades. Las crecidas fueron aminoradas recién con la construcción del dique Las Pirquitas. Mate de Luna tomó conocimiento de las dificultades por los vecinos y buscó una superficie más soleada, más alta, que le permitiera evitar las crecidas del río. 

Teniendo en cuenta este panorama, decidió una medida extraordinaria: fundar una ciudad nueva. Planificó el lugar con porciones de tierras de riojanos, tucumanos y santiagueños y no lo hizo para vanagloriarse, sino que a sus 73 años tuvo una mirada distinta a la de ambiciones de gloria. A su edad todavía cabalgaba por montes y quebradas. 

El informe que elevó al rey el obispo de Córdoba, Nicolás de Ulloa, el 6 de junio de 1682, dice: “Del primero que se me ofrece informar, es dando gracias a Vuestra Majestad del beneficio grande que hizo a esta provincia como gobernador al que nos asiste Don Fernando Mendoza Mate de Luna, caballero de tales prendas y ejemplo. Tres o cuatro órdenes o cédulas que parece que se contradicen en el tiempo, lo han tenido y tienen en esta ciudad suspenso, a ver cuál ha de acudir: la mudanza de la ciudad de Londres a Catamarca que tiene dispuesta, la junta de los tres gobernadores y de los tres obispos de estas provincias que como digo en otro lugar hemos prevenido...”.

El padre Pedro Lozano, refiriéndose al fundador, dijo: “Fue don Fernando Mendoza Mate de Luna, natural de Cádiz, caballero de muy notoria nobleza, que esmaltó con sus proezas en la guerra y ejemplo ilustre de virtud y prudencia en el gobierno”.

Por su parte, Ramón Rosa Olmos, el padre de la “Historia de Catamarca”, descubrió en este conquistador actitudes estratégicas y psicológicas para solucionar el enfrentamiento con los naturales, diciendo: “Cuando llegó al gobierno advirtió la difícil situación de la región a raíz de los levantamientos de los aborígenes y llegó a la conclusión de que la mejor forma de enfrentar el problema era someterlos a través de la conquista evangélica. Para ello eligió a dos misioneros jesuitas, los padres Pedro y Juan Antonio de Salinas”.

Fernando Mate de Luna había nacido en Cádiz en 1610. Fundó San Fernando del Valle de Catamarca a los 73 años de edad. A los 82 años fallece en Chile. Su larga trayectoria militar fue muy importante para la política colonizadora en la pacificación de los naturales y en las obras de gobierno. Él no merece las calumnias de haber trabajado por amor propio o por anhelos de gloria. Transitaba sus últimos años de vida. Me gustaría que quienes lo critican pudieran calzar las botas y montaran un caballo a los 73 años de edad. Las órdenes de la Corona se acataban, pero no se obedecían.

Prof. Juan Carlos Ponce 
DNI 6.086.191    
 

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