A poco de andar, empezaron las primeras quejas de los naturales de Andalgalá, en el valle del Conando, al tomar conciencia que nuestro “Epinicio Catucho” dice que tan sólo saben hacer ricos dulces y le asignan la propiedad de nuestros minerales (oro, plata, cobre y tierras raras) exclusivamente a los belichos. Eso puso en pie de guerra a los NYCs de ambos pueblos, que empezaron a prepararse para la lucha. Las tropas del Este, encabezadas por caciques y chamanes andalgalinos y las del oeste, las tribus belichas, se preparaban. Algunas escaramuzas hubo cerca de Cura Quebrada y Amanao (lugar de nacimiento del cacique Chelemin), lo que demoró la pavimentación de la ruta 46, hecha precisamente para que los una, y ahora, por culpa de nuestro “Canto Mayor”, los separa.
Pero, como siempre ocurre en el amor y en la política, apareció un tercero en disputa, conformándose una especie de “triángulo himneril” -en la acepción de algunas teorías sicológicas-: Ancasti.
Los ancasteños (o ancastinos) al cantarlo por primera vez en un acto de la escuela primaria que funciona en el edificio de la escuela secundaria N° 23, se dieron cuenta de algo terrible… ¡no existen! Al poco tiempo se sumó un cuarto enojado, pues se alzó en pie de guerra el chamán Mario Vera (a) el Profe, porque advirtió que tampoco está el departamento Fray Mamerto Esquiú.
Lo pior, pior de todo, es que es verdad. El/los escriba/s, redujeron la provincia de Catamarca a solo 14 departamentos. Ancasti y Fray Mamerto Esquiú desaparecieron del mapa, ya no son de Catamarca. Es así como los vecinos serranos se reunieron con autoridades de Santiago del Estero para ver si los adoptan. Lo mismo pasó con la tribu de FME que iniciaron negociaciones con Valle Viejo para ser subsumido. Desesperados buscan madre/padre putativa/o, departamento o provincia ande guarecerse, patrocinador, curador, sponsor… En fin, lo que sea.
El entonces disputado Marcelo Rivera sostuvo que el himno “no está a la altura ni en prosa ni en música y es meramente descriptivo, hay departamentos que no se mencionan y en ningún momento se hace referencia a la historia”.
“No imagino a nuestro Himno Nacional nombrando las 24 provincias”, remató. Su propuesta no fue aceptada como tampoco la idea de lanzar un concurso para reformular el himno. Todo muy sui generis.
Muchos lenguaraces dicen que nuestra “Alabanza Oficial” es muy básica y elemental. Otros osados, que es muy escolar y descriptiva. Pero los más picantes advirtieron que:
- No hace mención a nuestro rico pasado indígena.
- Se nombran a solo dos personajes: la Virgen del Valle y Fray Mamerto Esquiú.
De esa manera, los autores borraron de un plumazo (nunca mejor aplicado el término) a:
- Los caciques Chelemín, Calchaquí y tantos otros valientes antepasados que dieron su vida defendiendo nuestra tierra.
- Felipe Varela (general post mortem), nuestro gran caudillo federal y
- Luis Franco, pluma filosa y pensamiento mayor.
Se presume que el no considerar a Ancasti como departamento de Catamarca, fue la razón para omitir a doña Eulalia Ares, supuesta primera gobernadora y cabecilla de la supuesta rebelión de las mujeres o de las polleras de 1862, que tomó el poder para restablecer el orden constitucional, todo contra el gobernador interino Moisés Omill.
Con FME ocurrió algo parecido: nombraron al fraile, pero no al departamento.
Ya todos empezamos a sospechar algo raro cuando en 2021 el inefable Alberto Fernández, autopercibido presidente de la Nación, participó del Acto Bicentenario por la Autonomía de Catamarca y en la jeta les dijo al gobernador Raúl Jalil, Lucía Corpacci y Silvana Ginocchio: “Qué himno tan hermoso tienen los catamarqueños, es lindo porque enaltece a Catamarca en todo y marca cada lugar, cada pueblo, cada municipio, cada región” y remató con “Catamarca está entera en ese himno”. (juro que es sic)
Puesto en la palestra el conflicto y ante tanta evidencia, bajo el estandarte del “cruzado” Ariel Cordero, por entonces, cenador de Ancasti, se inicia una cruzada para modificar nuestra “Romanza Provincial”.
Es así como en el año 2024 la Cámara de Disputados, convierte en ley una idea de Cordero para crear una “comisión de compositores, cantautores y afines” (suena gracioso), que estará encargada de estudiar la posibilidad de modificar la letra del himno para incluir nominalmente al departamento Ancasti. Se suma Alfredo Marchioli a la idea que busca “un reconocimiento formal del departamento en base a las numerosas contribuciones de los ancasteños a la historia y cultura de la provincia”, supongo que se refería al gordo Boggio.
A los manotazos se mete el Grillo Ávila y por atrás Marsilli pidiendo incluir de manera nominal al departamento Santa María debido a que se hace mención al Valle de Yokavil, pero no a Santa María específicamente. Mala del Grillo pues el verdadero nombre de Santa María es Yokavil. (creo humildemente que deberíamos tender a darle a nuestros departamentos sus originales y verdaderos nombres: a Londres, Quimivil,; a Belén, Famayfil; a Santa María, Yokavil, etc.)
Debido a los fuertes aplausos, se despierta Figueroa Castellanos, se pone a sumar y el resultado le da ¡13 departamentos!, por lo cual entra en pánico al tomar conciencia que es senador de un departamento que no existe en el himno: Capital.
Varias son las ideas que fueron surgiendo sobre cómo y qué hacer:
- Armar una plataforma virtual en redes sociales para que cada ciudadano interesado proponga una letra.
- Conchabar al “Ficha” Acosta para que haga una nueva letra.
- Recurrir a Google y utilizar algún programa de composición musical como Musescore, Crescendo, Sibelius, Suno y tantos otros que andan dando vueltas en el mercado y se los puede bajar gratuitamente, o
- Llamar a escribas locales famosos, pedirles que se inspiren y completen a nuestro “Cántico Provincial”.
¿A qué viene todo esto? A que han pasado 14 añitos y todo sigue igual.
Ahora, mis queridos chichipíos (Tato Bores dixit), a googlear “Himno a Catamarca”, a desburrarse, fernet Vittone con Manaos Cola y… Good show!