Una movilización de taxistas y remiseros respaldada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) local puso, que prestó colectivos para reforzar el piquete frente al Palacio Municipal, en revisión el proyecto del municipio capitalino para regular el funcionamiento de los llamados “taxis compartidos”. La figura está incluida en un proyecto que además prohíbe el sistema Uber, establece el padrón único de choferes de la ciudad y legisla la tarifa nocturna para el servicio de transporte. Al principio, la Municipalidad había obtenido el consenso de los representantes de taxistas y remiseros, pero ayer se precipitó la protesta y se acordó seguir la discusión.
El de los “taxis compartidos” es el punto más controversial. Se trata de un método por el que varios usuarios comparten el mismo taxi o remís y se reparten el costo de la tarifa. Funciona de hecho y ha proliferado debido a la mala calidad del servicio de transporte público que se presta en la ciudad. A eso se debe la participación del sindicato que agrupa a los colectiveros en la protesta de ayer, en realidad como mascarón proa de las empresas transportistas.
Los llamados “boleteros” recorren el espinel de las paradas de colectivos a la pesca de usuarios hartos de esperar, y trasladan a los que van con el mismo rumbo. Un rebusque nacido de la ineficacia del sistema de colectivos que, por cierto, no dejará de practicarse solo porque no se sancione la ordenanza tendiente a regularlo. La única diferencia es que la actividad continuará al margen de la ley, exenta de controles, mientras el servicio de transporte de pasajeros continúa tan malo como siempre.
El diseño propuesto por el Municipio establece cinco paradas y cinco destino para los taxis compartidos y circuitos determinados en forma previa, con el pago de una tarifa plana. “Esta medida –consideró en su momento el secretario de Gobierno Hernán Martel- va a generar una mejor y mayor recaudación para los trabajadores del volante. Los vecinos también van a sentir efectos beneficiosos porque el uso del taxi y remís será mucho más accesible en todo sentido. En principio hablamos de 5 paradas y destinos, pero con el tiempo y el progreso de la modalidad se podrán agregar nuevos circuitos”.
La prohibición para las empresas Uber y Cabify, similar a la de otros puntos del país, era la concesión de taxistas y remiseros. “Fue un punto pedido especialmente por todos los choferes en vista de la posibilidad de que se integre a la ciudad una competencia en términos desleales o nocivos para las fuentes de trabajo actuales”, dijo Martel.
Los representantes de taxistas y remiseros también habían destacado la importancia del proyecto para legislar la tarifa nocturna de 23 a 6.
Pero ayer todo se cayó. La presión corporativa de la UTA fue más fuerte que el consenso alcanzado con los representantes oficiales de taxistas y remiseros.
Por supuesto, es comprensible que empresarios y trabajadores del transporte público se sientan amenazados por el ingreso de los “boleteros” en la competencia, pero no es justo privar a los vecinos de la Capital de un medio alternativo para trasladarse cuando el servicio de colectivos es tan malo.
En todo caso, lo que habría que hacer es avanzar en mecanismos para mejorarlo, teniendo en cuenta cómo se ha extendido la ciudad, diseñar políticas tendientes a renovar las unidades, reestructurar los recorridos para hacerlos más ágiles. Es decir: que la competencia sirva beneficiar a los usuarios.
Martel subrayó ayer, por ejemplo, que la Caja de Crédito Municipal ha incrementado los montos para los préstamos “Renovamos”, destinados a la compra de nuevas unidades para el transporte público con el objetivo de mantener una flota de coches renovados y de calidad.
Estas políticas deberían tener su correlato en una prestación más acorde a los cambios estructurales experimentados por la ciudad, lo que tendría, quizás, el beneficio adicional de contribuir a descomprimir el tránsito en el centro. Si la gente contara con medios de transporte público más eficientes, tal vez los utilizaría en lugar de meterse en las incomodidades de circular por el centro en horas pico. n