Sin la orientación del Gobierno nacional,
las provincias están obligadas a fijar este año sus propias pautas salariales.
Esto se convirtió en una de las mayores preocupaciones para la mayoría de los gobernadores,
por supuesto también para Lucía Corpacci, quien en los próximos días tendrá que
comenzar con esta tarea. Y deberá abrir la discusión nada menos que ante los
docentes que, de antemano, sin conocer ninguna propuesta, ya anunciaron que no
comenzarán las clases si la oferta salarial no satisface sus expectativas.
Son grandes las diferencias que por el
momento existen entre las partes. Lo que para las provincias representa un
techo, para los gremios que agrupan a los maestros apenas sería el piso, y la
mayoría anunció que solicitarán en las paritarias que comenzarán en este mes
aumentos que van del 35 al 40 por ciento.
Los argumentos que utilizan las partes para
defender sus posturas tienen diferentes orígenes. Los jefes provinciales se
apoyan en la predicción de los economistas del gobierno de Mauricio Macri que
aseguran que la inflación para este año se ubicará entre 12 y 17 puntos, y hay
quienes se estiran hastael 20%. Además,
como la mayoría de los recursos que llegan a las provincias son nacionales, son
pocas las que podrían mejorar el incremento con recursos propios.
En la reunión del pasado jueves en el CFI,
los gobernadores buscaron unificar la postura que adoptarán para establecer la
pauta salarial 2017 de los empleados públicos. La conclusión fue que cada
provincia firmará los acuerdos según su capacidad presupuestaria. Claro que
insistirán con exigir más asistencia nacional.
Lo sindicatos, en particular los docentes,
que en el país son los primeros en comenzar a negociar sus sueldos, ya adelantaron
que quieren recuperar el desfasaje que produjo la inflación del año pasado, que
erosionó todos los acuerdos salariales, y a eso quieren sumarle un porcentaje
que les permita recuperar o mantener su poder adquisitivo.
Descartada la paritaria nacional, la
gobernadora Corpacci y elministro de
Hacienda, Ricardo Aredes, tendrán que analizar la estrategia salarial de este
año, que se presenta más complicada que antes, porque la brecha entre lo que
está dispuesta a pagar la Provincia y lo que pretenden los gremios es más
amplia que nunca.
El primer acuerdo salarial en esta
provincia jamás fue tarea simple, ya que a la mesa de negociación se sentarán
representantes de cinco gremios, en esta oportunidad con la posibilidad que se
sume uno más, la recientemente constituida ADUCA. Y todos tienen una posición
diferente acerca de cuál sería el mejor acuerdo para cada sector.
Además, en las futuras reuniones se pondrán
en evidencia diferencias hasta personales que existen entre el ministro de
Educación, Daniel Gutierrez, con la mayoría de los sindicatos que cuestionan su
capacidad para estar al frente de esa cartera. Y no le perdonan que haya
incumplido acuerdos preestablecidos en negociaciones que tienen poco de
paritarias, por cuanto carecen de la necesaria participación de las autoridades
laborales.
Como en otros años vuelve a estar en duda
el normal comienzo del ciclo lectivo, porque difícilmente el ajuste salarial
que propongan los gobernadores compense el deterioro que sufrió el salario por
la inflación. Pero está claro que aceptan este desafío con la esperanza de que
el presidente Mauricio Macri envíe fondos que les permitan mejorar sus
raquíticas arcas.