domingo 29 de marzo de 2026
EDITORIAL

Escamoteo de recursos

Por Redacción El Ancasti

Los cuestionamientos de la comunidad científica argentina a la política para el sector que lleva adelante el gobierno de Cambiemos empezaron a poco de iniciarse la gestión.

El nombramiento de Lino Barañao, que venía de la gestión del gobierno nacional anterior, al frente del Ministerio, fue saludado con entusiasmo porque se presumía que podía haber una continuidad de las políticas.

Pero eran cuestionamientos externos, que no hacían mella en la solidez del equipo ministerial. Sin embargo, la renuncia reciente de Diego Hurtado, director de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, ha dejado en evidencia que el ajuste a la ciencia genera resistencias más amplias, hacia adentro incluso del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

“Motivan mi renuncia las numerosas contradicciones y falacias acumuladas que, a mi juicio, ya no dejan dudas del proceso de degradación institucional que transita el Ministerio de Ciencia y Tecnología, marcado por el “achicamiento” del sector –que Usted niega públicamente, negando la simple aritmética–, la ausencia de rumbo y el trato negligente a los investigadores jóvenes, principal valor intangible y garantía de futuro de una democracia”, dice el párrafo inicial del texto de la renuncia de Hurtado, quien luego se extiende en argumentaciones respecto de los efectos nocivos de la actual política ministerial.

La renuncia de Hurtado coincide con otro hecho relevante en el contexto del rechazo a las políticas para el sector: el lanzamiento del “Frente Federal Ciencia y Universidad”, que articula las propuestas de 16 organizaciones de distintos puntos del país formado por científicos e investigadores del Conicet y Universidades.

El recorte al presupuesto para la mayoría de los organismos que componen el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología puede demostrarse en números: actualmente corresponde al 0,59% del presupuesto nacional total, un porcentaje menor al de años anteriores (de 2009 a 2016 osciló entre el 0,7 y 0,8%).

La contradicción aún es más flagrante si se tiene en cuenta que durante la campaña presidencial de 2015, el entonces candidato de Cambiemos Mauricio Macri prometió asignarle al área el 1,5% de la inversión total.

Sucede algo parecido en lo que respecto al Presupuesto destinado a las Universidades: en 2018 recibirán el 0,77 % del PBI. En 2015 ese porcentaje había sido del 0,87.

El discurso de Mauricio Macri en 2015, antes de asumir como presidente, está muy lejos de lo efectivamente realizado: “Nuestra propuesta es mantener el compromiso con la investigación y ponerla al servicio del desarrollo del país: aplicar todo el conocimiento generado para crear más empleo, más tecnología propia. Queremos acercarla a la sociedad para mejorar la forma en la que viven los argentinos. Vamos a duplicar la inversión en ciencia y tecnología”.

El Presupuesto nacional contiene el modelo de país que pretende el encargado de diseñarlo. El escamoteo de recursos a la ciencia y las universidades revela entonces la prioridad que el actual gobierno le adjudica a estos sectores.

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