jueves 2 de julio de 2026
EDITORIAL

Los niños no pueden esperar

Una novedosa manera de medir la pobreza encarada a través de UNICEF, reveló cifras que deben preocupar: el 30% ...

Por Redacción El Ancasti
Una novedosa manera de medir la pobreza encarada a través de UNICEF, reveló cifras que deben preocupar: el 30% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años es pobre, y un 8,4% es extremadamente pobre.

Lo novedoso está en los criterios de la recopilación de datos, pues se ha utilizado una metodología multidimensional que llega a los porcentajes mencionados luego de cruzar "28 indicadores de privación”, que tienen en cuenta desde la nutrición de los niños hasta factores de su seguridad personal, como la exposición a la violencia. Es decir, se analizan muchos más factores que en la medición tradicional, que fundamenta básicamente su análisis en el nivel de ingresos. 

A través de un comunicado oficial, UNICEF especificó que "en lugar de analizar el nivel de ingresos que hay en un hogar o por el consumo, esta nueva medición detecta carencias materiales y emocionales que impiden el desarrollo integral de los chicos”. En el informe sobre Argentina se destaca que "las privaciones en información (acceso a internet, TV, teléfono fijo y móvil, computadora), protección contra la violencia doméstica, salud y el tiempo para jugar son las de mayor relevancia”.

El especialista en monitoreo y evaluación de programas Sebastián Waisgrais, de UNICEF Argentina, explica que "la pobreza no es solo billeteras vacías; es estructural y tiene que ver con la nutrición, la salud, la educación, el acceso a los servicios de cuidado, y la exposición a la violencia entre 28 indicadores de privación que nos ayudaron a definir la pobreza en toda su complejidad”.

Cabe aclarar que el estudio se refiere a la situación existente el año pasado. Lo cual genera aún más preocupación, si se consideran las cifras que arroja el último informe del Observatorio de la deuda social argentina de la Universidad Católica, que asegura que entre diciembre y marzo se generaron, con los criterios de cálculos tradicionales, casi un millón y medio de pobres más, un tercio de los cuales aproximadamente corresponde a la franja etaria señalada por el estudio de UNICEF.

El informe confirma la prevalencia de la pobreza en algunas regiones por sobre otras. El Norte Grande argentino (NOA y NEA) tiene proporcionalmente muchos más chicos pobres que la Patagonia o la ciudad de Buenos Aires. Un niño del noroeste tiene 6,5 veces más posibilidades de ser pobre que uno de Capital, se infiere de los datos difundidos por UNICEF.

Otro dato relevante que arroja el estudio es la incidencia que tiene el nivel de educación de los padres. "Un chico con un padre sin la primaria terminada tiene 22 veces más probabilidad de ser pobre que un chico que reside en un hogar con nivel educativo más alto. Son características que los niños no eligen”, reflexiona Waisgrais.

Los datos tienen la importancia de configurar un diagnóstico diferente, considerando variables que habitualmente no se tienen demasiado en cuenta. Tomando este insumo y otros que derivan de mediciones como el de las Necesidades Básicas Insatisfechas o el Índice de Desarrollo Humano, las autoridades deberían elaborar una estrategia para atacar las causas de la pobreza.
 
Ningún pobre puede esperar, pero menos los niños cuyo futuro se ve amenazado.
Seguí leyendo

Te Puede Interesar