martes 31 de marzo de 2026
Diversificar la matriz

Minería, datos y desarrollo

En diálogo con NOAPRODUCTIVO, los economistas Joaquín Taborda y Franco Aguirre, de Consultora Belgrano, sin vueltas, analizaron los desafíos estructurales que enfrentan Catamarca y el país frente al avance de la minería, especialmente en sectores estratégicos como el litio y el cobre.

Ambos especialistas coincidieron en que el desafío del desarrollo provincial no pasa solo por extraer recursos naturales, sino por insertarse con inteligencia en las cadenas de valor globales, generar estabilidad macroeconómica y fortalecer las capacidades de gestión pública mediante el uso de datos y tecnología.

El valor estratégico de los datos

El primer eje del debate giró en torno a la necesidad de profundizar la capacidad analítica del Estado y del sector privado. Taborda explicó que la consultoría trabaja en la generación de datos estratégicos y en la mejora de la estructura informativa de la provincia, un paso necesario para formular políticas públicas basadas en evidencia.

Para ello, utilizan herramientas de ciencia de datos y ciencias computacionales que permiten procesar grandes volúmenes de información, realizar inferencias estadísticas y anticipar escenarios económicos. “Sin información confiable, es imposible planificar el desarrollo”, sostuvo Taborda, al destacar que el análisis económico actual combina economía, política, comercio internacional e inteligencia artificial.

Estabilidad macro y volatilidad global

Aguirre, por su parte, subrayó que la restricción externa sigue siendo el principal condicionante de la economía argentina. En ese marco, la minería representa una oportunidad porque genera divisas genuinas y contribuye al equilibrio cambiario, pero también enfrenta riesgos asociados a la volatilidad de los precios internacionales. “El precio de la tonelada de litio, que llegó a 70.000 dólares, hoy ronda los 40.000. Esa inestabilidad hace difícil proyectar ingresos sostenibles y desalienta inversiones de largo plazo”, explicó.

El economista sostuvo que, para proyectos que superan los 200 millones de dólares, el llamado “riesgo argentino” —volatilidad macroeconómica, inflación e incertidumbre regulatoria— sigue siendo un obstáculo central. “Sin estabilidad y reglas claras, el capital productivo se retrae o busca destinos más predecibles”, agregó.

Diversificación y valor agregado

El análisis coincidió en que Catamarca necesita ampliar su matriz productiva para no depender exclusivamente del litio o el cobre. Los especialistas mencionaron sectores como el vitivinícola, el olivícola y el textil, que podrían generar encadenamientos complementarios y empleo local.

A la vez, propusieron profundizar la inserción en las cadenas de valor globales, avanzando hacia la industrialización del mineral y la producción de baterías de litio, un paso clave para agregar valor, generar conocimiento y evitar el modelo de enclave extractivo. “Argentina debe decidir si quiere ubicarse aguas arriba —extracción y procesamiento— o aguas abajo, en la fabricación y la innovación tecnológica”, sostuvo Aguirre.

RIGI: incentivos fiscales bajo debate

Uno de los puntos más discutidos fue el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), aprobado a nivel nacional para atraer capitales de gran escala y compensar el riesgo argentino. El esquema contempla beneficios como exenciones de derechos de exportación, libre importación de maquinarias y estabilidad fiscal por 30 años, especialmente orientados a sectores estratégicos como la minería, el gas y la energía. Sin embargo, los economistas advirtieron que el RIGI, por sí solo, no garantiza inversión productiva ni encadenamientos locales.

“Si bien mejora las condiciones financieras y reduce el costo de entrada para los capitales internacionales, el riesgo es que se generen enclaves aislados, sin integración con proveedores nacionales o transferencia tecnológica”, alertó Taborda. Para evitarlo, propusieron complementar el régimen con políticas activas que promuevan infraestructura (gasoductos, rutas, conectividad) y reglas ambientales claras, como la Ley de Glaciares y normas de ordenamiento territorial minero. La clave es que los beneficios fiscales se traduzcan en capacidades locales y desarrollo sostenible, no solo en reducción impositiva”, enfatizó Aguirre.

Un modelo de coordinación federal

El debate concluyó con un llamado a redefinir la coordinación entre provincias y Nación. Mientras las provincias son dueñas del recurso minero, la Nación concentra las herramientas fiscales y productivas. Esa tensión —propia del federalismo argentino— exige una mesa de diálogo donde se definan estrategias comunes. “Sin articulación política y técnica, cada jurisdicción correrá su propia carrera, perdiendo la oportunidad de construir una política minera nacional con visión de largo plazo”, resumieron.

Claves del análisis económico-productivo

  • Usar datos e inteligencia artificial para decisiones basadas en evidencia.
  • Fortalecer la estabilidad macroeconómica y reducir el “riesgo argentino”.
  • Diversificar la matriz productiva más allá del litio y el cobre.
  • Insertarse en cadenas de valor globales, con industrialización y tecnología.
  • Aprovechar el RIGI como herramienta, pero con encadenamientos locales.
  • Promover infraestructura y gobernanza ambiental que acompañe las inversiones.
  • Coordinar Nación y provincias para una política minera sostenible y federal.
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