Misrata clama por ayuda mientras Khadafi ataca con armas prohibidas
Bombas de racimo cayeron sobre la ciudad rebelde del oeste libio, donde un barco fletado por Organización Internacional para las Migraciones zarpó con 1.200 emigrantes.
El destino del navío es Bengasi, bastión de los opositores rebeldes que desde el pasado mes de febrero intentan derrocar a Khadafi del poder. Apenas termine este primer traslado, el barco volverá a la ciudad para realizar un segundo viaje, pero la organización de Naciones Unidas ya ha advertido que sólo tiene dinero para realizar dos evacuaciones.
Desde hace seis semanas la población de Misrata no tiene ni alimentos ni agua potable. Unas 10.000 personas esperan ser evacuadas, 6.000 de las cuales son extranjeros. Dos de cada tres foráneos son egipcios, y el resto provienen de Nigeria, Bangladesh, Ghana, Sudán y Níger.
Misrata es el principal enclave rebelde en el oeste del país. A sólo 200 kilómetros de la capital de Libia, Trípoli, la ciudad se ha convertido en un punto estratégico fundamental tanto para las fuerzas leales de Khadafi como para los opositores.Bombas de racimo
La organización de derechos humanos estadounidense Human Rights Watch, por otra parte, ha acusado al gobierno de Khadafi de utilizar bombas de racimo contra la población.
La munición fue descubierta por un periodista del diario New York Times, y tras ser examinada por expertos de la ONG, se llegó a la conclusión de que eran granadas de mortero de fabricación española.
Las bombas de racimo representan un enorme riesgo para los civiles indicó Steve Goose, director de la división de armas de Human Rights Watch. Tanto durante los ataques por su naturaleza indiscriminada como posteriormente, por los explosivos sin detonar aún peligrosos diseminados por la zona
En cambio Musa Ibrahim, vocero del Gobierno libio, ha rechazado estas acusaciones: Les desafío a demostrarlo, señaló. Musa Ibrahim, un vocero del Gobierno libio, rechazó las acusaciones. Si se utilizaran estas bombas, las evidencias seguirían allí durante días y semanas, y sabemos que la comunidad internacional vendrá en masa a nuestro país pronto, así que no podemos hacerlo
Las bombas de racimo son granadas que estallan en el aire y dejan caer municiones explosivas más pequeñas. Desde agosto de 2010, 30 países -entre los que no se incluye Libia- han ratificado la Convención sobre Municiones de Racimo, que prohíbe su uso.