Tras cinco días de asedio, las tropas leales retomaron el bastión rebelde cercano a Trípoli. Ahora bombardean el puerto petrolero del este, bajo control insurgente.
Mientras los líderes opositores aseguran que rechazaron una propuesta de negociación de Khadafi, casi en términos de rendición, los hombres del dictador libio avanzan sobre las ciudades liberadas y abren fuego para recuperarlas. Según Al Jazeera, ya tuvieron éxito en Al Zawiya, un sitio estratégico para la insurgencia: está a sólo 92 kilómetros al suroeste de la capital y cuenta con una de las mayores refinerías petroleras del país.
Las tropas del régimen cercaron la ciudad durante cinco días. Los batallones rebeldes, integrados por voluntarios con poca experiencia en las armas, resistieron el asedio de la artillería pesada, los morteros y los carros de combate hasta donde pudieron. Las comunicaciones con el interior de Al Zawiya se perdieron el domingo, cuando se cortaron la telefonía móvil y el suministro eléctrico.
Fue un golpe duro para una ciudad ya sin provisiones de municiones y alimentos. La lucha por la plaza de los Mártires resultó en una carnicería que dejó decenas de muertos, según los testimonios recogidos por las cadenas árabes.
Los esfuerzos de los defensores de Khadafi se concentran ahora en Ras Lanuf, una ciudad petrolera al este de Libia bajo frágil control rebelde. Según AFP, los cazas del gobierno llevan tres días bombardeando la zona. Las terminales de los pozos fueron cerradas y decenas de familias huyen a Bengasi en busca de refugio.
Los insurgentes intentan contener la embestida y envían milicianos y artillería pesada desde otras ciudades para hacer frente a los leales. Las brigadas de Khadafi, mientras tanto, movilizan efectivos para reforzar Sirte. Saben que, pese a las malas nuevas, los mandos rebeldes aún tienen en mente atacar ese punto para liberar luego Misrata, puerta de entrada a Trípoli. En cualquier caso, las últimas batallas parecen ser saldo a favor del dictador.