Otra central nuclear, a 120 km. de Fukushima, preocupa a los japoneses
A 120 km al norte de las instalaciones nucleares de Fukushima, la central atómica de Onagawa, también afectada por el sismo y el tsunami del 11 de marzo, preocupa a los vecinos, algunos de los cuales estudian la posibilidad de partir definitivamente de la zona.
(NA)- La central de Onagawa, situada en una bahía de la Península de Ojika (noreste de Japón), dejó de funcionar después de esta doble catástrofe, a la cual sobrevivió con daños limitados y un comienzo de incendio que rápidamente fue extinguido.
La empresa que lo explota, Tohoku Electric Power, sostiene que sus tres reactores no son peligrosos. La temperatura del combustible está bajo control, afirma, y el nivel de las radiaciones es relativamente bajo.
Sin embargo, estas declaraciones no bastan para calmar a los habitantes, que temen otro Fukushima.
La preocupación de los vecinos se debe también a la falta de vigilancia independiente de la tasa de radiactividad ambiente. Las autoridades locales disponían de siete instrumentos de medición: cuatro sufrieron averías debido al maremoto y los tres restantes están perturbados debido a los reiterados cortes de energía eléctrica.
Tohoku Electric Power, por su parte, afirma que su material funciona y que no hay nada anormal en el aire.
Keiko Abe, de 70 años, creyó morir arrastrada por el tsunami. A pesar de ese traumatismo, dijo que estaba decidida a seguir viviendo allí, cerca de la central.
Todo lo que podemos hacer es rezar por nuestra seguridad y suplicar que no se produzca otro Fukushima aquí, afirmó.
Esta central alberga a unos 200 supervivientes, pero la AFP no fue autorizada a reunirse con ellos dentro de sus instalaciones. Antes del 11 de marzo, el archipiélago nipón tenía unos 50 reactores en explotación en regiones costeras urbanizadas con una fuerte densidad de población.
Sin embargo, mientras las autoridades japonesas se debaten en plena crisis nuclear, a medida que el accidente de Fukushima evoluciona hacia un desastre ecológico de gran magnitud, los detractores de la energía nuclear civil en Japón se preparan para reanudar su lucha.