A 9 días del desastre, hallan dos supervivientes en Japón
Los esfuerzos para refrigerar los reactores de Fukushima enfrentaban nuevas dificultades.
Una abuela y su nieto fueron rescatados ayer nueve días después del sismo más mortífero en Japón desde 1923, mientras que los esfuerzos para refrigerar los reactores de la central nuclear de Fukushima enfrentaban nuevas dificultades.
Los dos sobrevivientes, Sumi Abe, de 80 años, y Jin Abe, de 16, tuvieron la suerte de encontrarse en la cocina cuando su casa se derrumbó el 11 de marzo. Sobrevivieron comiendo todo lo que tenían en la nevera, sobre todo yogures, según cuentan los socorristas.
Fueron encontrados debajo de los escombros esta tarde. Sufrían de una leve hipotermia, pero estaban conscientes, afirmó un portavoz de la policía de Ishinomaki, una de las ciudades más afectadas por el sismo y el tsunami.
La posibilidad de encontrar supervivientes, ya de por si escasa tras la catástrofe, va menguando con el paso de los días.
El balance del sismo y del tsunami superó ayer los 21.000 muertos y desaparecidos, con 8.450 víctimas mortales confirmadas por la policía.
Necesitaremos equipamientos para más de 15.000 cuerpos, declaró el jefe de la policía de la prefectura de Miyagi, una de las más devastadas por la catástrofe.
El primer ministro japonés, Naoto Kan, preveía viajar hoy por la mañana a la ciudad de Ishinomaki para reconfortar a los sobrevivientes. Luego visitará a los bomberos y técnicos que trabajan desde hace días en la central nuclear de Fukushima 1, en un sitio a 20 km de la planta.
El estado de la central de Fukushima 1, que cuenta con seis reactores, seguía siendo muy preocupante.
El gobierno anunció que dejará de funcionar. Si la operadora privada Tokyo Electric Power (TEPCO) ratifica esta decisión, Fukushima se convertiría en la mayor ruina nuclear del mundo, por delante de Chernobyl, que tenía cuatro reactores cuando se produjo el accidente, en 1986.
Pero no se puede dejar el lugar al abandono, la central debe ser puesta bajo control para evitar que el combustible utilizado entre en fusión y produzca una masiva contaminación medioambiental.
Los equipos técnicos trabajan desde hace días para intentar restablecer el sistema de refrigeración, que falló desde que el tsunami cortó la corriente del sitio.
Una nueva línea eléctrica fue tendida hasta el reactor 2, pero aún son necesarias numerosas verificaciones antes de lanzar uno a uno los equipos.
La operación tomará más tiempo. No sabemos cuándo podremos intentar restablecer los sistemas, declaró Naohiro Omura, portavoz del operador TEPCO.
A la espera, los socorristas multiplican las operaciones de refrigeración con cañones de agua, algo que vienen repitiendo desde el sábado al pie del reactor 3, el que más preocupa ya que está muy dañado tras una explosión y repleto de combustible MOX, una mezcla de uranio y plutonio cuyas partículas son muy nocivas.
Siete socorristas de Fukushima se expusieron a niveles de radiaciones superiores a 100 milisieverts, el umbral a partir del cual se puede enfermar de cáncer con el paso del tiempo.
En el exterior de la zona de exclusión de 20 km en torno a la central, ayer domingo se volvieron a detectar niveles de radiactividad anormales en leche y espinacas y otros vegetales, según las medidas de las autoridades japonesas.
Las autoridades multiplicaron los mensajes tranquilizadores.
Los niveles actuales no presentan un riesgo para la salud, afirma el jefe adjunto del gabinete del primer ministro, Tetsuro Fukuyama.
Los rastros radiactivos en alimentos preocupa a la población, que además se pregunta si las lluvias de ayer domingo trajeron precipitaciones radiactivas.