domingo 14 de junio de 2026

Japón en alerta por alimentos y agua con radiactividad

Equipos de emergencia trabajan día y noche para evitar una catástrofe nuclear en Fukushima.

Japón activó ayer la primera alerta tras encontrar alimentos contaminados con radiactividad cerca de la central de Fukushima, donde los equipos de emergencia trabajan día y noche para evitar una catástrofe nuclear de grandes proporciones.

Ayer, las autoridades japonesas emitieron una primera alerta de contaminación en productos de consumo tras detectar niveles elevados de radiactividad en leche y espinacas en las prefecturas de Fukushima y de Ibaraki, cercanas a la central nuclear accidentada en el noreste del país.

Y en Tokio y otras localidades las autoridades detectaron rastros de yodo radiactivo en el agua corriente, aunque inferiores al límite legal permitido en Japón.

El nivel de contaminación no presenta riesgos inmediatos para la salud. Les pido que permanezcan serenos, declaró Yukio Edano, el portavoz del gobierno, en alusión a la leche y las espinacas contaminadas.

Con respecto al agua, las dosis de yodo radiactivo (yodo 131) y de cesio 137 detectados son netamente inferiores al límite legal, precisó el ministerio de Ciencias.

Sin embargo, el 17 de marzo se midió un nivel más elevado que el límite legal para el yodo 131 en una municipalidad de la prefectura de Fukushima situada a 45 km de la central. El nivel volvió a bajar por debajo del límite legal al día siguiente, según los análisis efectuados.

Las autoridades habían ordenado el jueves que se efectuaran pruebas de detección de radiactividad fijando límites legales para varios tipos de productos de consumo.

En tanto, la situación en la central nuclear de Fukushima 1 concentró toda la atención este sábado en donde unas decenas de electricistas, bomberos e ingenieros continuaban una carrera contrarreloj para evitar un accidente nuclear más grave que el de Chernobyl (1986).

La prioridad era restablecer el suministro eléctrico para los seis reactores dañados a partir de un cable de alta tensión conectado el viernes desde el exterior de la central.

Pero ayer los operarios no lograron alimentar con electricidad un primer reactor, como lo esperaban las autoridades.

La electricidad no fue restablecida ya que hay que hacer varias verificaciones porque varias zonas están inundadas por agua marina, explicó un portavoz del operador Tokyo Electric Power (TEPCO), Fumiaki Hayakawa.

Las autoridades esperan que los reactores 2 y 1 podrán recibir energía el domingo, para luego repetir la operación con los reactores 3 y 4, los más dañados.

Un grupo electrógeno alimentado con gasoil hace funcionar actualmente los sistemas de refrigeración de los reactores 5 y 6, los menos afectados.

Los electricistas soportan una enorme presión porque el éxito de su misión es esencial para restablecer el suministro eléctrico que permitiría el funcionamiento de las bombas que suministran el agua al sistema de enfriamiento de los reactores y llenar las piscinas en las que se guardan las barras de combustible usado, cuyo vaciado amenaza con liberar importantes cantidades de radiactividad en el medio ambiente.

A la espera de conocer el resultado de estas operaciones, camiones cisterna continúan vertiendo agua sobre las instalaciones.

Las autoridades niponas afirman de momento que los niveles de radiación registrados no son peligrosos más allá de una zona de 30 km alrededor de la central.

Pero la desconfianza se instaló entre los habitantes de las regiones cercanas a la central por las informaciones juzgadas muy técnicas y parciales.

Sólo quiero que el gobierno nos diga la verdad, declaró Teechi Sagama, un director de escuela de Miyako, en medio de la zona devastada.

Para tratar de tranquilizar a la población, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) anunció la realización de controles para medir los niveles de radiactividad, diferentes a los hechos por el gobierno japonés, que sostiene que no existe peligro más allá de 30 km alrededor de la central.

En los países extranjeros los temores por la contaminación radiactiva eran elevados. Por primera vez se detectaron en California restos minúsculos de radiactividad procedente de Fukushima, anunció el viernes el ministerio de Energía estadounidense. El temor a sufrir radiaciones desencadenó un éxodo de extranjeros, sobre todo después de que Gran Bretaña, Francia y otros países aconsejaran a sus ciudadanos que partieran de Tokio, situada a 250 km de la central. México repatrió ya a un centenar de personas, Argentina anunció un vuelo para los ciudadanos que deseen salir del país y Colombia envió un avión para repatriar a 180 nacionales, 20 chilenos.Los riesgos y la duración de la contaminación Los riesgos y la duración de la contaminación radiactiva de los alimentos luego del accidente en la central nuclear japonesa de Fukushima crean numerosos interrogantes que fueron contestados por Didier Champion, del Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear.

- ¿Cuáles son los niveles de contaminación de alimentos registrados en Japón?

- En una muestra de leche y seis muestras de espinacas producidos a poca distancia de la central nuclear de Fukushima, los niveles de radiactividad son superiores al límite legal, sin ser peligrosos para la salud, según las autoridades niponas.

La dosis de radiaciones recibidas por una persona que beba esa leche y que coma esas espinacas contaminadas durante un año correspondería a la de un solo scanner médico, precisaron esas autoridades.

Según el órgano involucrado, un scanner corresponde a una dosis comprendida generalmente entre 10 y 20 milisieverts.

También se encontraron rastros de yodo radiactivo y de cesio en el agua del grifo en Tokio y sus alrededores, con hasta 77 becquereles de yodo radiactivo por litro de agua y 1,6 bq de cesio por litro (el máximo legal en Japón es de 200 bq/litro).

En una ciudad a 45 km de la central de Fukushima, el contenido de yodo 131 en el agua del grifo superó el jueves, con 308 bq/litro, el máximo autorizado en Japón (300 bq/litro).

- ¿Existe un peligro para el agua de los biberones? ¿Cuáles son las normas que se aplican a los alimentos para niños?

- En Europa (reglamento Euratom), los máximos admisibles de contaminación por yodo radiactivo son de 150 bq/kilo en los alimentos para bebés, y de 500 bq/litro para los productos lácteos.

Si la contaminación se debe al cesio, los máximos fueron fijados en 400 bq/kilo en el caso de los alimentos para bebés y en 400 bq/litro para en los productos lácteos.

- ¿Qué sucede en el organismo cuando se ingiere un producto radiactivo?

- Las partículas radiactivas ingeridas pueden irradiar al organismo desde el interior durante algunas semanas (yodo 131) o hasta dos años (cesio 137). El yodo 131 pierde la mitad de su radiactividad cada ocho días. En cuanto al cesio 137, es cada 30 años. Pero el organismo se libera de ellos más rápidamente eliminándolos en la orina y las materias fecales.

El yodo 131 puede fijarse sobre todo en la glándula tiroides en lugar del yodo estable, lo que presenta fundamentalmente un riesgo para los niños. Los comprimidos que saturan la tiroides de yodo estable impiden que el yodo radiactivo se fije en ella. Las autoridades sanitarias tienen la responsabilidad de recomendar que se tomen esas pastillas.
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