sábado 13 de junio de 2026

Kadhafi ordenó aplastar la sublevación popular

Las revueltas van dejando más de 300 muertos, según las primeras cifras oficiales.

El número uno libio Muamar Kadhafi afirmó ayer que permanecerá en su país como líder de la revolución y ordenó a sus fuerzas de seguridad aplastar las protestas que desde hace una semana exigen su salida del poder.

Por su parte, los actos de violencia a raíz de la revuelta popular contra el régimen libio dejaron 300 muertos -189 civiles y 111 militares-, según datos presentados ayer en rueda de prensa por un portavoz del Ministerio de Interior.

La mayoría de las víctimas (104 civiles y 10 militares) se registraron en Benghazi, segunda ciudad del país, a 1.000 km al este de Trípoli y foco de la insurrección, en Al Baida (18 civiles y 63 militares) y Derna (29 civiles y 36 militares).

Estas son las primeras cifras oficiales sobre las víctimas de la revuelta popular iniciada hace una semana.

Kadhafi, de 68 años, en el poder desde 1969, advirtió además que los manifestantes armados serán ejecutados y llamó a sus partidarios a manifestar hoy, prosiguiendo la contraofensiva para salvar a su Jamahiriya (República de Masas) Árabe Popular y Socialista.

Lucharé hasta la última gota de mi sangre, proclamó el Guía de la Revolución.

Muamar Kadhafi no tiene un cargo oficial del que pueda dimitir. Muamar Kadhafi es el Guía de la revolución, sinónimo de sacrificios hasta el fin de los días. Este es mi país, el de mis padres y el de mis antepasados, declaró.

Kadhafi realizó su alocución televisiva en momentos en que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York para discutir la situación del país norafricano miembro de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).

La reunión se llevó a cabo a pedido del embajador adjunto de la misión libia ante Naciones Unidas, Ibrahim Dabbashi, quien el lunes retiró su lealtad a Kadhafi, al igual que muchos otros diplomáticos y jerarcas del régimen, para protestar contra el violento aplastamiento de las protestas.

Al abrir el cónclave, el embajador alemán, Peter Wittig, criticó la represión y dijo que la situación en Libia tiene implicaciones regionales e internacionales y pidió al Consejo de Seguridad emitir un mensaje rápido y claro.
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