jueves 14 de mayo de 2026

Pobladores afectados buscaban reorganizar sus vidas

Pobladores de la región montañosa próxima a Río de Janeiro, devastada hace tres días por deslizamientos de lodo que provocaron más de 600 muertos, buscaban ayer reorganizar sus vidas en medio a un escenario desolador donde faltan agua, alimentos y medicamentos.

De acuerdo con los últimos números de la Defensa Civil, el número de desalojados por el desastre ya llega a 14.000 personas, que en su mayoría se acomodan ahora en gimnasios y espacios públicos de las ciudades más afectadas en la región.

Según los bomberos, la lluvia disminuyó ayer pero el suelo permanece saturado de agua, y por lo tanto se mantienen elevados los riesgos de nuevos deslizamientos de lodo.

Por lo menos una decena de zonas agrícolas aún se encuentran aisladas, y a medida que los equipos de rescate lleguen a esas zonas el saldo de víctimas fatales se hará mas elevado, alertaron las autoridades.

La ciudad de Nova Friburgo, unos 140 km de Río de Janeiro, es la más afectada por las avalanchas de lodo y piedras desprendidas de los cerros a causa de las lluvias.

Personas desorientadas deambulan por las calles. Parece que ha habido una guerra. Hay vehículos que fueron sepultados por los torrentes de lodo con personas adentro, dijo Alan Amaral, poblador de Nova Friburgo, a la red de TV GloboNews.

Ayer, el 35% de los habitantes de la ciudad aún no poseía servicio de electricidad ni de agua potable. En toda la ciudad faltan alimentos, combustible (inclusive para los equipos de rescate) y medicamentos.

Las calles de esa ciudad apacible, un tradicional centro turístico por su clima agradable, se veían este sábado transformadas en un escenario de ruina y caos.

Muchos pobladores trataban de abandonar la ciudad, pero el combustible pasó a ser racionado.
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