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Mañana asume Rousseff, primera presidenta de Brasil

Ocho ministros de los 25 del actual equipo de gobierno fueron reconfirmados en sus cargos.
31 de diciembre de 2010 - 00:00
La economista Dilma Rousseff se convertirá mañana en la primera mujer en presidir Brasil, con el desafío de asegurar la continuidad del gobierno de su popular padrino político, Luiz Inacio Lula da Silva, que deja un país en plena expansión económica.

Es un momento histórico para el gigante sudamericano, que por primera vez tendrá al frente a una mujer para seguir consolidando su democracia, mantener su fuerte crecimiento económico y avanzar en su proyección internacional, herencias de los ocho años de mandato de Lula.

Mañana, Rousseff será investida oficialmente como presidente después de jurar sobre la Constitución en el Congreso y de recibir de manos de Lula en el Palacio de Planalto la banda presidencial y las riendas de un país de 190 millones de habitantes.

Con ocasión de la Navidad, Lula pronunció un discurso en cadena de radio y TV donde se despidió de sus electores, pero aprovechó también para pedir apoyo para Rousseff. Les pido a todos que apoyen a la nueva presidente, así como me apoyaron en todos los momentos, dijo el presidente que deja el mando con una aprobación récord de 87%.

Rousseff, de 63 años y a quien los brasileños llaman simplemente por su nombre de pila, Dilma, tendrá el desafío adicional de imprimir su marca personal en la gestión de gobierno, ocupando el espacio dejado por un líder político histórico como Lula.

La futura mandatario llega al gobierno generando enormes expectativas entre los brasileños, con un apoyo del 73% en la opinión pública.

Heredará un país con un crecimiento estimado de 7,6% en 2010 que atrae enormes inversiones extranjeras, con el desafío de organizar el Mundial de fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, pero también con deudas sociales históricas.

Bajo el gobierno de Lula 29 millones de personas salieron de la miseria, según cifras oficiales, pero casi la mitad de la población sigue sin tener saneamiento y la tasa de analfabetismo roza el 10%.

Además, Rousseff deberá luchar contra un elevado déficit fiscal, que su gobierno tendrá que enfrentar de inmediato, y adoptar decisiones que el mandatario saliente postergó, como definir los contratos para una millonaria compra de aviones para la Fuerza Aérea.

Para intentar cumplir su promesa de eliminar la miseria de Brasil, Rousseff contará con parte del equipo de gobierno de Lula, para continuar impulsando los planes sociales y los programas de modernización de infraestructura que demandan los sectores productivos.

Ocho ministros de los 25 del actual equipo de gobierno fueron reconfirmados en sus cargos y otros tres se mantendrán en el gabinete pero ocupando una función diferente.
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