Silencio oficial argentinoEl Gobierno no se había pronunciado hasta ayer por la tarde respecto de los documentos que revelan que el Departamento de Estado estadounidense encomendó tareas de inteligencia en varios países, entre ellos sobre la presidenta argentina, Cristina Kirchner.
Hasta el mediodía, mientras la Presidenta permanecía en la residencia de Olivos, primó el silencio oficial acerca de unos 250.000 documentos que fueron entregados por el portal Wikileaks a los diarios El País de España; The New York Times (Estados Unidos), Der Spiegel (Alemania), The Guardian (Reino Unido) y Le Monde (Francia).
Tanto en la Cancillería nacional como en la Casa Rosada, se optó por guardar silencio, aunque no se descarta que la mandataria por cuestiones de Estado, haya solicitado los documentos para corroborar si realmente se la menciona.
Confesiones incómodas
Otros cables filtrados revelan que tanto Israel como las principales monarquías petroleras del Golfo, empezando por Arabia Saudita, llegaron a pedirle a Washington una operación militar para poner fin al programa nuclear iraní.
Por su lado, los aliados árabes de Estados Unidos guardaban un embarazoso silencio.
Según los documentos, el departamento de Estado pidió datos sobre dirigentes de varios países latinoamericanos, entre ellos los candidatos a la presidencia de Paraguay en 2008, que incluyeran huellas digitales, imágenes faciales, ADN y escaner del iris.
Las sospechas sobre una posible presencia de Al Qaida en la llamada triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil, la decisión de aislar al presidente venezolano, Hugo Chávez, y las sospechas que en Washington genera la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, son otros asuntos sobre América Latina tratados en esos cables.