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El G-20 analiza cómo enfrentar la crisis financiera global

Dirigentes de las economías del G-20, el grupo de las naciones ricas y emergentes, iniciaron hoyuna reunión de dos días para examinar las medidas más apremiantes ante la crisis financiera que nació en los países industrializados y se extendió por el mundo.
8 de noviembre de 2008 - 00:00
(NA) Esta es una crisis global y exige soluciones globales. Es el momento de formular propuestas para un cambio sustantivo en la arquitectura financiera mundial, expresó en un enérgico discurso el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, al abrir las deliberaciones.

Lula reclamó acciones coordinadas contra la crisis. Miles de millones de seres humanos esperan que estemos a la altura de los desafíos que la realidad nos puso por delante. No podemos, no debemos, y no tenemos el derecho de fallar, advirtió Lula.

Precisamos de una nueva gobernanza, más abierta y participativa, afirmó, y reclamó un pacto entre gobiernos para una nueva arquitectura financiera mundial, capaz de promover seguridad y desarrollo en bases equitativas para todos.

Por su parte, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, defendió en una conferencia de prensa al margen de la reunión del

G20 que es necesario modernizar el sistema multilateral para incluir la voz de importantes países en desarrollo, como Brasil.

Zoellick evaluó que en la primera jornada de la reunión ministerial del G20 han sido puestas algunas muy buenas ideas sobre la mesa, propuestas que ayudan a construir una red para un nuevo sistema multilateral que esté más atento a las realidades económicas del siglo XXI.

A la reunión del Grupo de los 20 (G20) asisten ministros de Hacienda y titulares de Bancos Centrales de ese club formado por el Grupo de los Siete países más industrializados del mundo (G-7), la Unión Europea y una docena de emergentes, entre ellos China, Rusia, Brasil, India, México y Argentina.

También participan los titulares del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y el Banco Central Europeo (BCE).

La reunión de Sao Paulo preparará la cumbre del bloque convocada para el próximo sábado en Washington por el presidente George W. Bush.

Este sábado, Lula insistió en que los países emergentes deben ser consultados en la toma de decisiones relevantes para la economía mundial, y destacó que el bloque del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) ya no es una respuesta a los desafíos.

El G-7 no tiene más condiciones de conducir los asuntos económicos del mundo. La contribución de los países emergentes es también esencial, acotó.

Para Lula, el sistema financiero cayó como un castillo de naipes, y con él se vino abajo la fe dogmática en el principio de la no intervención del Estado en la economía. Muchos de los que abominaban el papel del Estado en la economía pasaron a pedir desesperadamente su ayuda.

En tanto, el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, David McCormick, prefirió no mencionar la propuesta de los países emergentes de reformar las instituciones financieras internacionales, pero acotó que la discusión en la sesión de esta mañana fue muy productiva.

En su discurso, el presidente Lula presentó una mirada constructiva sobre los desafíos que tenemos por delante y en la necesidad de que países desarrollados y en vías de desarrollo trabajen juntos frente a esos desafíos, afirmó McCormick.

El tono de las conversaciones en la reunión del G20 en Sao Paulo coincide con el adoptado por los líderes europeos en Bruselas, quienes coincidieron en una posición común sobre la reforma del sistema financiero mundial antes de la Cumbre de Washington.

Europa irá a Washington con la voluntad de defender una línea: la de la transparencia y la refundación, expresó el presidente francés Nicolas Sarkozy.

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