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Desconocidos arrojan ácido a al menos 15 estudiantes

El ataque no fue reivindicado por ningún grupo, pero Kandahar es cuna y bastión de los talibanes, quienes se oponen a la educación de las mujeres.
12 de noviembre de 2008 - 00:00
(ANSA) - Al menos 15 estudiantes afganas fueron agredidas hoy, rociadas con ácido mientras se dirigían a su escuela en Kandahar, y tres de ellas se encuentran graves.

El ataque no fue reivindicado, pero la ciudad meridional de Afganistán es cuna y bastión de los talibanes: en sus cinco años en el poder (1996-2001), los estudiantes del Corán habían prohibido por ley la educación de las mujeres.

Actos así cobardes demuestran cuán deshonorables son los insurgentes. Nadie puede decir que combaten por el pueblo después de que atacan deliberadamente a mujeres y niños. No son sólo cobardes, sino también mentirosos, declaró el comandante de la misión ISAF en Afganistán, David McKiernan.

A la vez, un atacante suicida hizo explotar un cochebomba también en Kandahar, en la puerta de un complejo que hospeda al consejo de la provincia, presidido por Ahmad Wali Karzai, hermano del Presidente afgano.

La explosión, con el vehículo conducido por un suicida, destruyó la mitad del edificio, dijo el jefe del consejo provincial, y causó heridas a unas 40 personas. Ahmad Wali salió ileso.

Sin nombrarlos, el Presidente Hamid Karzai apuntó contra los guerrilleros talibanes, atribuyéndoles en particular la agresión de esta mañana a las estudiantes, una acción de los enemigos de la paz y de la prosperidad en Afganistán, dijo.

Estábamos a mitad de camino hacia la escuela cuando dos hombres en motocicletas se detuvieron cerca de nosotros. Uno de ellos tiró el ácido hacia la cara de mi hermana, intenté ayudarla, pero el ácido también cayó sobre mi, relató Atefa, de 16 años, en la cama del hospital.

Junto a ella, su hermana Shamisa, de 18 años, lloraba del dolor debido a que su cara quedó completamente desfigurada por el ácido.

Las jóvenes caminaban alrededor de las 8 locales hacia la escuela femenina Mirwais Nika, cubiertas por el burka, el velo que probablemente las salvó de heridas mayores.

Los agresores, después de tirarle en la cara el ácido con una pistola de juguete, escaparon. La ciudad no es segura, pero no queremos quedar encerradas en casa. Queremos tener una instrucción y el gobierno debe ayudarnos, reclamó Atefa.
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