El sistema de salud pública atraviesa un momento clave en tiempos de crisis, marcado por el crecimiento de enfermedades que se creían controladas, el aumento de la pobreza y una demanda cada vez mayor de atención. En ese contexto, el municipio capitalino intenta sostener la respuesta sanitaria con recursos propios y una fuerte presencia territorial.
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El municipio, sostén frente al avance de enfermedades vinculadas a la pobreza
Salud Pública refuerza estrategias locales para sostener la atención y el trabajo en territorio, en un contexto de crisis ante la falta de insumos y recortes nacionales.
La subsecretaria de Salud de la Capital, Fernanda Lagoria, alertó sobre un dato preocupante: el incremento de casos de sífilis en adolescentes, incluso en edades tempranas. “Estamos viendo situaciones en chicos de 11, 12 o 14 años. Es una enfermedad totalmente prevenible, pero claramente algo está fallando”, señaló en el programa Fuego Cruzado.
El principal problema, explicó, es la falta de políticas sostenidas de prevención. Durante años, el sistema sanitario logró instalar el uso del preservativo y la educación sexual como herramientas clave, pero ese trabajo comenzó a debilitarse. “Hace más de ocho meses que no recibimos preservativos ni test rápidos desde Nación. Son insumos básicos para prevenir y detectar enfermedades como sífilis, VIH o hepatitis B”, advirtió.
Ante esta situación, el municipio debió salir a cubrir esa ausencia con fondos propios, garantizando la compra de insumos para continuar con talleres, operativos y campañas en los barrios. “No podemos dejar de trabajar en prevención. Es la herramienta más efectiva que tenemos”, remarcó.
El escenario se vuelve aún más complejo con la reaparición de enfermedades asociadas a condiciones sociales críticas. La tuberculosis, por ejemplo, muestra un crecimiento sostenido y vuelve a instalarse como un indicador de vulnerabilidad. “La TBC está directamente relacionada con la pobreza, la desnutrición y la malnutrición. Cuando estas condiciones aumentan, la enfermedad también”, explicó Lagoria.
En paralelo, el sistema sanitario enfrenta un cambio en la demanda. Cada vez más personas recurren a los servicios públicos, mientras el acceso general a la salud se vuelve más difícil. “La gente accede menos al sistema, pero al mismo tiempo lo necesita más. Eso genera una presión constante”, indicó.
En este contexto, el sistema de salud municipal se convirtió en un actor clave para sostener la atención. Con recursos limitados, logró ampliar servicios y responder a una demanda creciente. Solo en el último año, el Centro de Diagnóstico Municipal superó las 8.000 prestaciones, mientras que la farmacia entregó más de 20.000 recetas y los operativos territoriales alcanzaron miles de atenciones.
“Nos reinventamos todos los días. Con lo poco que tenemos, hacemos mucho. Tratamos de que cada persona que llega se vaya con una solución o, si no la tenemos en el momento, gestionarla”, aseguró la funcionaria.
A pesar de las dificultades, el municipio apuesta a fortalecer la atención primaria y el trabajo en territorio. Operativos sanitarios, visitas casa por casa y campañas de prevención forman parte de la estrategia para acercar la salud a los barrios más alejados.
“El desafío es no perder de vista lo importante. Podemos resolver urgencias todos los días, pero si no trabajamos en prevención, el problema se agrava”, sostuvo Lagoria.
De esta manera en un escenario atravesado por la crisis económica y social, la salud vuelve a reflejar con crudeza las desigualdades.n