Uno de los sectores más afectados por las restricciones dispuestas por la pandemia de coronavirus es el de los hoteles y alojamientos, ya que esta actividad se paralizó de manera total. Antonietta Cattaruzza, presidenta de la Asociación de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines, filial Catamarca, comentó que la situación de los hoteleros en la provincia es “terminal”.
"Esta pandemia a la hotelería y la gastronomía las afectó muchísimo. Para los hoteleros la situación es prácticamente terminal”, sentenció. Contó que si bien en teoría se había anunciado desde el COE provincial que se abría el turismo interno en la provincia, en la práctica muchos intendentes no dejan ingresar ni salir de sus territorios, y por esta causa la actividad no repuntó. “Prácticamente la mayoría de los hoteles sigue cerrada y la situación es extremadamente grave", reiteró la empresaria.
También expresó la inquietud que le genera la realidad que viven desde el sector privado en cuanto al sostenimiento de muchos emprendimientos. "Estoy preocupada porque las cosas van empeorando, cada vez hay más restricciones, más límites. La mayoría de los intendentes no está pensando en abrir hacia el público en general sus lugares, es terrible entrar a visitar algún departamento", dijo.
Manifestó que muchos hoteles de la Capital no abrieron ante el escaso movimiento que hay en la ciudad.
El mismo mal
Respecto a la gastronomía, consideró que durante agosto "se vio un poco más de movimiento”, igualmente señaló que muchos propietarios de locales gastronómicos vienen arrastrando deudas desde hace tiempo, ya que el año pasado se resintió la actividad. En esa línea indicó que hay alquileres muy altos en los locales y esto complica la continuidad de muchos comercios.
“Los pequeños emprendimientos que cerraron en el interior son locales que alquilaban. Hoy ningún negocio que debe alquilar su local se puede mantener bien. Se vuelve inviable”, consideró.
También señaló que el cierre del histórico Bar Richmond implicó un gran impacto en la sociedad catamarqueña, al ser un ícono de la gastronomía y del paisaje habitual que rodea a la plaza 25 de Mayo. “Los gobernantes no tienen consideración de un hecho de este tipo, pero en la gente sí impacta, con tristeza, con miedo, con impotencia, con desesperanza. Fue muy fuerte el cierre del bar a pesar de que ya venía mal”, reconoció.
Por otra parte, si bien se mostró de acuerdo con el cumplimiento de los protocolos por parte de los bares, restaurantes y afines, y que se clausure a quienes incumplen con las medidas, opinó que hay mucha hipocresía respecto a los celosos controles al rubro y que en la calle se ven distintas situaciones que incumplen el distanciamiento, protocolos y otras medidas, como sucedió durante la semana que pasó, con largas filas de personas en los bancos.
Advirtió que si hay un brote de coronavirus en la provincia y se debe volver a fase 1, que implicará la inhabilitación para funcionar bares y restaurantes nuevamente, esto será determinante para el cierre de muchos de estos negocios.